6.1.09

Todo cambia.

Todo está cambiando. La verdad es algo obvio, para algunos, pero para mí, que tiendo a formar telarañas (figurada y literalmente hablando)en los lugares en que me quedo, es una rareza. Yo tiendo a la rutina. Siempre haciendo un montón de cosas, un millón, si quieren, pero las mismas. No me gustan los cambios, a menos que ocurran solos, como mi madurez sentimental, obtenida el año pasado. Fue un gran cambio y hace tiempo dejé de sufrir. Pero aunque ese cambio me sirvió, generalmente tiendo a repetir. Por ejemplo podría comer pastas siempre, a cada rato. Sólo que le cambiaría la salsa o el acompañamiento, listo. Y con eso, soy feliz. Ahora, todo ha estado cambiando, como que lo poco y nada que va de año, ya es un pandemonio. Los amigos con quien más hablaba, uno no me contesta y el otro está gruñón. Generalmente los caracterizaba su simpatía y buenos modales. Otro amigo se hizo un piercing (decirle piercing es una paleteada de amigo, es un aro). Más encima en un lugar poco macho, en el lóbulo. Habiendo tantos lugares rudos, como el párpado o en la uña. Yo, he ido a 3 discoteques, en 6 días. ¿Qué está pasando? Ya no me gusta la leche con chocolate. Le puse pausa al xbox 360, para acostarme. No termino de ver las películas. Estoy demasiado amable. No he insultado a nadie en 6 días, eso es prácticamente una semana. Una chica desconocida me agregó en facebook y en vez de eliminarla inmediatamente, la agregué, por curiosidad (rudo). Mis mejores amigos, aquellos que eran menos sociables que yo (una proeza, debo decir) están pololeando. El menos pensando de mis compañeros, emprendió un viaje a miles de kilómetros, por amor. Ahora falta que me digan que los compañeros que odiaba en el colegio, están ganando premios Nobel y curando el hambre del mundo. Y todo en 6 días. Se dice que Dios creo la Tierra en ese tiempo. Y bueno, para mi, al parecer, es el tiempo que necesitó para enamorarme.