19.6.08

Efecto raspe

Es increíble la satisfacción que experimentan mis compañeros de especie. Puede ser que yo también la viva, pero no tengo conciencia de vivirla. El típico afán de que si uno está tranquilo, calmado, contento y bien, empiece a mirar al lado, por si los demás están mejor. Da lo mismo que yo esté bien, si el otro está mejor que yo, yo estoy mal, es simple. Y por eso estamos tan mal actualmente. Hay muchas cosas que yo no sé, que no sabemos, pero una de las más importantes es que uno es feliz, pero no lo sabe. Uno se da cuenta cuando pierde algo o a alguien. Fuiste feliz, pero lo perdiste, se te esfumo, se te escapó de las manos. Y ya no puedes recuperarlo, que es lo peor. Y así te vas cambiando y cambiando, por ejemplo, de pareja, si se trata de una relación, de casa, por ejemplo, si se trata de algo material. El típico efecto raspe, uno raspa y se gana 100 pesos y en vez de canjearlo por los 100 pesos, uno los cajea por otro raspe y así sucesivamente. El punto está en qué hacer cuando en el raspe te ganas un millón de dólares o una suma parecida, me refiero al mejor precio que puedas imaginar tener ¿Lo tomas o lo cambias por otros raspes? La decisión pasa en que es más importante para ti, porque llega un punto en que te la tienes que jugar, darte cuenta de que ya estás feliz y vivir tu felicidad. No mires más para el lado, porque al frente tuyo está tu felicidad. Pero no sirve de nada que yo te lo diga y ya, si no lo vives. No sirve de nada, que como ahora, 35 años después, digas que en realidad, tu felicidad, está conmigo.