23.6.06

Una última historia de amor...

La verdad que mi intención no es dar pena, de hecho nunca ha sido esa la idea de este espacio ni de mi forma de ser. A veces parece que mi personalidad da la idea de que tengo baja autoestima y que me quiero poco, pero la verdad es que es todo lo contrario, sólo que no soy tan demostrativo como me gustaría ser. Y como he dicho en muchas oportunidades, me gusta escribir estas cosas para poder dormir por las noches.
Mi intención con este relato, más que hacer reír, más que dar lástima, es reflexionar por unos momentos. La verdad es que he pensando que todos tenemos un propósito individual y que todos estos sumados, hace el propósito universal del mundo que es tan simple como dejar el mundo mejor de cómo se nos entrego. Y no veo que se haga mucho por este propósito, todos nos dejamos llevar, todos en el fondo somos flojos, confundiendo esto con pasarlo bien y no hacerse malas pulgas en la vida. Y está mal, de hecho así las cosas siempre seguirían igual y yo quiero que mis nietos tengan una vida más plena que la mía, aunque suene demasiado idealista mi propósito. No soy una buena persona, para nada. Pero tengo este propósito.
El tema que me llama en esta ocasión es el porque las mujeres son tan crueles, eso me hace reflexionar sobre quien viene primero, ¿El tipo que engaña a cuanta mujer encuentra? ¿O la mujer que le quita las esperanzas al tipo “buena persona”, el cual se convierte en el hombre mencionado anteriormente? La verdad es que es un círculo vicioso y ninguno de los dos es una persona admirable. Es que es verdad, los hombres podemos ser unos vacas, unos califas de quinta categoría y sólo pensar con la cabeza menos inteligente de nuestro cuerpo (perdón por el improperio). Pero ¿Por qué si los hombres las tratan de esa manera, las mujeres los toman en cuenta? Es decir, es una lógica bastante estúpida. Lamentablemente es cierta. Al tratar bien a la gente, sobre todo a las mujeres, no se saca nada. Y tampoco la idea es sacar algo, recibir una recompensa por nuestra forma de ser, pero de vez en cuando me gustaría que a la gente “correcta”, le pasen algunas cosas buenas (ciertamente pasan, pero uno no se da cuenta). Hablando con un amigo me di cuenta de lo idiota que es esta realidad. Él, al igual que yo hace un tiempo, está empezando a encariñarse con una amiga. Y mi consejo fue que se alejara mientras pudiera, que si quería estar con ella mejor que se alejara. Así el no sufre por no tenerla y como sumatoria, tiene mayor probabilidad de alcanzar una relación con esta amiga. Cuando terminé de decirle esto, me sentí asqueado en lo que me estoy convirtiendo, una alegría triste y falsa como me gusta llamarla. Al tacho de la basura se fueron los ideales, las esperanzas, jugársela por la mujer que se quiere y sobre todo, tratar bien a la gente y por sobre todo a la mujer que se quiere. La verdad que no puedo entender que para poder lograr estar con la mujer que quiera en un momento determinado, tengo que tratarla mal. No me cabe, tal vez por eso el porqué de mis fracasos amorosos. Me lo han dicho mil millones de veces, “Salado, no des pena. Tienes que ir, agarrártela y chao”. No tiene mayor ciencia. Y si mi problema fuera por alguna necesidad fisiológica, créanme que este sitio no existiría. No entiendo porque cada vez que confieso mi amor, todas piensan que es por una necesidad fisiológica. Que poco menos les digo para meterme dentro de sus pantalones. Pero no es por eso, sino por el estúpido idealismo que aun no se me quita. Digo estúpido porque la sociedad de hoy lo considera estúpido, para mí no lo es. En el fondo las cosas deberían ser muy parecidas a esto, no porque las pienso yo, sino porque demonios, ¿Cómo la amabilidad y la bondad va a estar errada? (Insisto en que no soy una buena persona)
Es que son crueles y no por el hecho de decirme que no ante una petición de pololeo o de cómo se le diga actualmente a querer a alguien. Sino por el hecho de querer quedar siempre bien con todos, de querer perder nada y ser tan, pero tan hipócritas. Decir que les apestan los tipos que las tratan mal, de que se quejen por ser engañadas ya son cosas que me dan risa. ¿Qué tiene de malo decir que les gustan los malos tratos? Al menos sería ser honestas con si forma de actuar. Eso sería mucho más aceptable para mí, aunque obviamente también es una bazofia. El miedo que me da es que todo apunta a eso y la verdad es que no quiero que mi hijo sufra las mismas cosas que yo.
No quiero dar pena, en el fondo yo soy igual que un perro. Me puede enseñas mil veces todo y yo no voy a entender. Es decir, esto de que a las mujeres les gusta que las traten mal me lo han dicho mil veces durante los últimos 2 años, por 3 situaciones distintas. Y no me entra, hasta que me golpean. A golpes siempre se entiende y la verdad que ya lo comprendí. Ya no busco una oportunidad, no me paso películas por estar con ella, aunque me duelan ciertas actitudes. Yo sé que ese barco ya zarpó, que ese tren ya se fue y que esa micro ya no me paró. Pero no puedo evitar sentirme a gusto con ella, la conocí y primeramente fue mi amiga y como amiga es bacán, al igual que lo deben ser muchas. Por lo mismo no quiero alejarme y no voy a hacerlo. Ella no lo hizo, yo tampoco, ya que no quiero hacerlo. Yo puedo separar las dos cosas (amistad y amor de pareja) y no veo la razón de odiar a alguien que me dice que no. La verdad es que no me quiero tanto como para pensar que todos deberían venerarme. Pero es bastante cruel y como todavía siento cosas por ella (ha pasado poco tiempo desde el rechazo, es obvio que aún sienta algo por ella si hace dos semanas babeaba por la misma muchacha), lo que diga o haga me importa. Y por mucho que me guste estar junto a ella, a veces el estar con ella, pero no con ella (no sé si se entiende. Me refiero a sólo estar físicamente con ella), no me hace bien. Y ahí lo cruel, que seamos amigos me tiene contento, insisto en que ella es genial, pero a veces hablar de mi fracaso e hilarizar con ello, no me parece amigable. Es como si yo molestara a un amigo por la mina que quiso y con la que nunca pudo estar, salvo que aquí es peor, porque la misma mujer es la que molesta. A nadie le gusta que le recuerden como se ha fracasado, sobre todo que lo molesten por ello. Y no un fracaso porque no se pudo tener físicamente a esa mujer, insisto que eso no es lo que importa. ¿Qué es lo que importa? ¿Cuál es esa extraña razón que tanto nombro? Es que la mujer que quiero sea feliz. Que esté igual como me hace sentir a mí. Y si eso ya es así, que me dicen que no, porque ya son felices, puedo estar tranquilo. Pero si no son felices, más bien plenas o contentas, al igual que el tema de ser tratadas mal, no lo comprendo. No comprendo el porqué de la negativa. No comprendo el porqué de negarse tontamente a esa oportunidad. No comprendo el porqué una amiga me tiene que tratar tan cruelmente, todo por el hecho de no quedar mal con nadie, por no querer perder ni pan ni pedazo.
Insisto nuevamente que mi intención no era dar pena. No creo que cada gesto, cada palabra de ella es una puerta, una oportunidad. Ya no, al igual que los perros, aprendo a golpes. Si ella me dijera que me quiere, al igual como lo hice yo hace dos semanas, yo lo interpretaría como algo de la amistad, ya que esa puerta ya se cerró. La veo como amiga, nada más. A una que quiero mucho, claro está. Por supuesto todavía siento cosas por ella, ya que no soy una maquina. Pero a medida que pase el tiempo, a medida que ella se me haga más cotidiana como me gusta llamarlo, le iré quitando la connotación que le di por un momento. Siempre he pensado que esos momentos de encariñarse pasan por dos etapas. Una inconciente, en la cual nos fijamos en una mujer en particular. Aquí podemos encontrar el típico flechazo. La otra es la racional, en la que uno hace especial el juntarse con esa muchacha en particular, el verla, en el darle notoriedad. Y como es racional, al igual que se da, también se puede quitar. Y como se puede quitar, también se le puede dar a alguien más. Y el darle cotidianidad hace que le quite notoriedad, así cada vez más hasta que no me van afectar estas actitudes, que no son de ella por ser malvada en particular, sino que son actitudes de mujeres.
El fin último es generar conciencia. La verdad es que no puede ser que tengamos que tratarlas mal. Yo he escuchado en incontables ocasiones como los hombres las han hecho sufrir, por lo mismo no paguen con la misma moneda. No castiguen a “justos” por “pecadores”. Esto no es quejarme, es reflexionar. Acuérdense de ese fin último y pregúntense el como llegaremos a un fin si la mismísima base para que todo este bien, el amor y las relaciones humanas, están tan equivocadas.

18.6.06

¿Y si empiezo a fumar?

Voy caminando por la calle, con mi pelo recién cortado y la gente me empieza a mirar de una forma rara. Es decir, no me veían así desde hace mucho tiempo, recuerdo que la última vez fue cuando tenia 14, 15 años, ya hace bastante tiempo. ¿Será por mi pelo? La verdad es que yo encuentro bastantes estúpidos los estereotipos, pero al parecer todos los tenemos. Si hasta yo, encontrándolos estúpidos, me dejaba el pelo largo para verme desaseado, para verme como si no me importara y la verdad es que no me importa lo que la gente opine de mí y hasta hace unos momentos también pensaba lo mismo de mi propia opinión, que me daba lo miso lo que yo opinara de mi (mi conciencia), pero al parecer me importa. Mi propio Pepe Grillo que me aconseja como estoy más a la moda. Y no se trata de estar más a la moda, sino de cómo paso más inadvertido (desapercibido no, eso se refiere a no tener provisiones).
Volviendo a que la gente me vea de forma diferente y teniendo en cuenta que es por el pelo, tal vez lo pueda ocupar para yo ver las cosas de forma distinta. Si la gente me ve de forma diferente, yo debería hacer lo mismo con ellos, así tener una relación recíproca. Antes hubiese dicho de inmediato que no, porque mi forma de pensar era la mejor y yo era el ser más bacán de la Tierra. Pero ahora no me siento capacitado para decir lo mismo, al menos antes tenía moral para decirlo. Al menos ahora no me siento tan bacán, cosa que no tiene que ver con que tenga baja personalidad. Si fuese por mi personalidad, en estos momentos estaría en un rincón hablándole a una araña, la que por supuesto, no me estaría tomando en cuenta.
Pensando de esta forma, analizo el hecho de empezar a fumar, sólo por el hecho de ser más malvado, más misterioso. Hace un tiempo me había comprado un abrigo negro y lentes de sol, pero ese look en las noches veraniegas sólo me valió muchas cachetadas. Creo que Reñaca no fue el mejor lugar para realizar mi plan, con todo esto del violador y San Expedito (estos dos no creo que tengan relación). Empezar a fumar por estas razones tan banales parece infantil, pero la verdad es que nunca he tomado un cigarro, pensando que me hacen mal, cosa que es verdad. Pero cuando todos empezaron a fumar, cuando yo dije que no, todos lo hicieron para ser más cool de alguna manera. Yo no lo hice porque no me importaba lo que dijera la gente y me molestaba demasiado el humo. Aparte prefería gastarme esos 1000 pesos en 10 sobres del albún de “Dragon Ball Z” (sí, hubo tiempos hermosos en que los sobres salían 100 pesos. De hecho, una vez rompí el chanchito y con 3600 pesos complete un albún. Hoy en día me compraría el albún y un sobre con ese dinero). Pero si la gente me mira distinto, tal vez debo empezar a fumar, creo yo. La gente se me acercaría para hablar de cigarros, de que marca son, si tengo fuego o si tengo algún encendedor bacán o si puedo hacer acrobacia con el encendedor en cuestión, que ser más cool. Tal vez así dejaría de ser tan “bueno”, nunca he entendido por que me tildan de bueno, sólo porque cuando voy a un pub pido una coca cola y no estoy con un puro en la boca. ¿Por qué me tildan de bueno? Creo de sano, pero ¿Bueno? La verdad es que yo encuentro que soy muy malvado. Quizás con un cigarro en la boca cambie el estereotipo, tal vez le cambie el paradigma a la gente. Tal vez podría adjuntar a ese cigarro, una copa de vino, una chaqueta de cuero y una moto, pero ni pensar una motoneta catalítica, solar ni económica. Debe ser una moto antigua, contaminadora, gastadora y cool, obvio. Tal vez así me convierta en un ser “enamorable”. Esta claro que ahora no. O tal vez debería pensar de la siguiente forma:”No es que no me importe, es sólo que me importa un maní”. Si la gente me mira distinto, algo esperanzado es que pueda lucir malvado antes sus ojos, allá ellos. Yo ya sé que soy lo suficiente malvado. No por un cigarro en la boca, cambiaré de alguna forma. Tal vez viva menos, aunque eso es relativo. Aparte de algo tenemos que morir, eso es cierto. Mucha gente vegetariana y que no fuma muere atropellada o aplastada por un meteorito. Así que nadie me asegura una larga vida sólo porque no fumé.
¿He cambiando sólo porque me veo distinto? No lo creo, aunque tal vez inconcientemente lo hice para tratar de ver las cosas distinto, de alguna manera tenía que empezar. En el fondo era sólo pelo y según dicen todos, las apariencias no importan. Y puede que esa falacia sea cierta (¿contradicción?), pero los estereotipos sí importan. Tal vez no para mí, pero si para la gente y claramente para Pepe Grillo.

Día del padre

Siempre he pensado que estas festividades son una idiotez. Una invención de las grandes tiendas para alimentar el consumismo que en el fondo todos tenemos. Y es verdad. Basta con que se diga que es el día de algo y las ventas se disparan. Pero son las reglas de la vida, nadie nos obliga a comprar y la verdad es que al menos es una forma inteligente de engañar a la gente.
Pero no todo es malo, en el fondo nos hacen reflexionar sobre el tema en cuestión. Al menos son cosas que valen la pena pensar. A menos que inventen el día del fútbol o alguna bazofia así, ahí prometo irme a paro. Nos hace reflexionar sobre las cosas que tenemos, ya sea el amor que no se tiene (estúpido día de los enamorados), sobre los buenos o malos padres que se tiene, el día de no ser racista, el día del popcorn, el día del loli, etc. Pero hoy nos llama el día del padre, como lo dice el título, como lo dice la fecha.
No quiero ponerme a reflexionar como si fuese un vil comercial de grandes tiendas o como si fuese un animador famoso o las dos. Pero cuando las cosas quedan escritas es mejor, ya que quedarán para siempre, al menos lo que dure Internet o los discos duros de mi PC.
Es cierto que cuando uno es chico nuestros padres lo son todo y en el fondo siempre es así. Y es distinto con nuestras madres, Yo siempre he pensado que la relación con mi mamá es muy “sentimental”, de mucho beso, mucho regaloneo y esas cosas. Y no lo niego, si algo le pasara a mi madre no creo poder reponerme. La relación con los padres es distinta. Cuando uno es cabro chico nuestros viejos son súper héroes, lo saben todo y pueden solucionarnos todos nuestros problemas (que a esa edad varían entre dulces, bebidas y películas de Disney). Cuando vamos creciendo y llegamos a la adolescencia nuestros súper héroes nos van decepcionando. Las cosas que nos habían dicho no eran del todo ciertas, ya no lo saben todo y ya no me gustan tanto los dulces. Ahora quiero hacer otras cosas, pero él no me deja. Le pregunto a mi querida madre, me da un beso y me dice que le pregunte a mi padre. Y mi viejo me dice que no, por lo que los problemas empiezan. Y me tiene que decir que no, si no ahora sería un idiota y una bosta de persona (más aún). Y yo no creo merecer la prohibición de cosas, siempre he sido bastante responsable, a pesar de mi edad y no he cometido mayor error. Siempre he sido de los mejores en calificaciones, pero mi padre siempre quiso más de mí. A otros los felicitaban, les regalaban autos, viajes al extranjero, mujeres, todo por su promedio 5 o por haber pasado de curso. Yo todavía me acuerdo cuando mi viejo recibía los 6,7 con una cara de decepción, aunque a veces haya querido ocultarla. Y la verdad es que no me quejo de haber tenido una crianza así, me ha hecho el hombre que soy ahora. Veo a mis coetáneos y con mayor razón me siento orgulloso. Sobre todo cuando veo en las noticias los choques producidos por manejar bajo el efecto del alcohol o de cualquier cosa. No es que no cometa errores, de hecho cometo muchos, pero al menos tengo conciencia de ellos. Como siempre mi conciencia me atormenta por ellos. Tal vez por eso me atormenta tanto, tal vez mi conciencia sea como mi padre o tal vez sea como Obi Wan Kinobi y me aconseje que use la fuerza.
Pero el hecho de que moleste que tu padre te aconseje, moleste tanto que se llegue a odiar a tu viejo, es que, al menos para mi, mi viejo no es mi padre. Es decir lo es, pero yo no lo veo tan así. Es que tu viejo, mi viejo es mi mejor amigo. Y a veces, como cuando se pelea con los amigos, da rabia que no se llegue a una pariedad. Da lata que no te entienda cuando en teoría debería hacerlo. Y yo he peleando con mi viejo, con mi amigo en incontables ocasiones, a veces o la gran mayoría por idioteces. Pero los dos tenemos un carácter asqueroso, es cosas que nos pongan en una habitación por un tiempo mayor a una hora y de seguro vamos a pelear. Tal vez la solución sería nunca compartir más que una hora seguida, así nuestra relación sería perfecta, pero que lata tener una relación perfecta, que aburrido. Tal vez es por lo mismo que me enojo tanto cuando me dice que me parezco a él, cuando es obvio que es cierto. Es por el hecho de que tiene tantos errores, los que yo también tengo. Es el hecho de que yo vea que mi adultez será igual que me enojo tanto. Y si fuese así sería bastante afortunado, si llegara a alcanzar la mitad de las cosas que ha hecho mi viejo, podría considerarme afortunado. Pero por muchos errores que tenga, las cosas buenas que tiene hacen que valga la pena, al igual que la vida. La vida es así, muchas cosas malas, pocas buenas, pero son estas últimas las que hacen que valga la pena.
Es así como he llegado a pensar que si algo le pasara a mi viejo no me afectaría de la misma forma como en el caso de mi madre. Esto debido a que las relaciones son distintas. No puedo decir si será peor o no, sólo que distinto. Tampoco es algo que quiera averiguar en el corto tiempo, sólo puedo decir que a nadie le gusta perder a un amigo, menos a uno tan bueno…

Feliz día Viejo