25.1.09

Las muchachas de Salado.



Siempre los Miércoles, en el colegio, eran de conversar con un amigo, lo mejor de las series de la semana. Y bueno, el Martes siempre daban lo mejor, "Buffy, la caza vampiros" y "Ángel". Pero siempre se trató de la primera. Historia basada en una película, que claramente los gringos se deben haber robado del cine oriental, peor no importa, la premisa era algo básico, alcalino, pero aún así, servía. Una chica rubia, de grandes pechos, que combate seres inmortales chupa sangre (¿Acaso no dije lo mismo de Ana Paquin?). Sí, desde su cancelación, en el año 2003/2004, mi vida no ha sido la misma. Y bueno, mis sueños húmedos tampoco. Es que ¿Hay alguien al que no le atraigan que una mina, aparte de bonita y sexy, te pueda patear el trasero, literalmente?



Y eso es lo que siempre me gustó de Sara Michelle Gellar. Bueno, quizás lo cierto, es lo que siempre me gusto de Buffy, pero hay ciertos casos en que el personaje es la actriz y viceversa, al menos yo no la identifico con nada más.
Todo era una cliché, sí, pero puesto como piezas de un rompecabezas, manufacturado para babosos y fanáticos de lo tenebroso, aunque claro, no hay mucho que te asuste de vampiros karatekas (al menos siempre en Buffy, los vampiros sabían karate, impresionante). Pero cuando el producto funciona, úsalo. Chica rubia, pechos perfectos, porrista, al parecer indefensa, es la elegida para pelear contra seres inmortales, que adoran los cuellos de adolescentes (bajo esa premisa, en todo caso, yo también sería vampiro, así que cuidado con encasillar).

No sé porque me gusta una mujer que podría patearme el trasero, quizás es porque me podría defender. Es que esa cualidad innata de los hombres de ser los "protectores", no se aplica mucho conmigo. Yo más bien soy un tipo que sabe cuando pelear y cuando no. Y siempre es no. Yo arreglo mis problemas hablando y en el peor de los casos, corriendo como el viento. Y camino a casa, te podría ayudar a resolver el problema, que te llevó a pelear "¿Por qué piensas tú que ocurrió todo el problema?" Pero de ahí a pelear, lejos. Pero con Buffy, no habría sido necesario "Buffy, querida Buffy, el vecino se robó el periódico". Cinco minutos después, mi diario estaría sobre mi regazo, junto con Buffy, ligera de ropa (baba, una vez más). Es que sería perfecto. Además, al menos a mi, me gusta una mujer que hace ejercicio, es un plus y un "necesario", en mi agenda.

Recuerdo el capítulo, en que "Sander", el eterno amigo/enamorado de Buffy, pide un deseo a un demonio, haciendo que toda la población femenina del pueblo lo desee. Y funciona, a la perfección. Incluso, Buffy, en sensual babydoll, lo acorrala y le implora, que le haga el amor. Bueno, habían dos opciones ante tal proposición, al menos las que habría hecho yo. La primera, era llorar de felicidad, literalmente, lágrimas, y luego, realizar el acto, que por tanto tiempo había deseado. La segunda, que fue la que ocurrió y que lamentablemente y poco "Jamesbondísticamente", también habría hecho yo, haber rechazado a Buffy, argumentando que sólo estaba así debido al conjuro. Yo creo que ese capítulo definió mi vida, un antes y un después, al menos en términos de sueños húmedos. Y bueno, todavía busco tal conjuro. Pero aprendí hacer queques, por lo menos es un tipo de magia.