15.10.07

Sicólogo.blogspot.com

En realidad esto es bastante penoso, pero me he ahorrado casi 50 mil pesos en base a esto. Usar un espacio en Internet, que nadie lee, sólo para pasar las penas. Y nadie lo lee, eso es lo peor. Es como estar en una isla desierta, estilo película de Tom Hanks y gritar por ayuda sabiendo que no va a haber respuesta, pero para tener la paz interna de que esta ayuda esta siendo buscada. En realidad esto es como quemar un par de ramitas, esperando que alguien las vea desde la luna y de día más encima.
Cada hora que pasa tengo más rabia, la pena está mutando tal cual un virus en una película de zombis hollywoodense. Es extraño, porque hace dos semanas declaraba estar enamorado hasta la más pequeña molécula de mi cuerpo, el más pequeño átomo sentía amor hacia esa señorita. Y ahora tengo rabia, mucha rabia. Mi teoría es que el amor sigue ahí, pero no puedo expresarlo ahora, como protección fisiológica. Para evitar la pena excesiva. Si ahora no como, me imagino como sería con pena excesiva, ni siquiera soy capaz de pensar en lo que pasaría. Me acuerdo hace más de 1 año cuando también pasaba por algo como esto (pero infinitamente distinto a la vez), también le afecto a mi madre. Y me carga ser un peso muerto más para mi familia, me carga. Me encantaría ser más fuerte de carácter y demostrar 0 sentimiento, estilo monje shaolin. Pero todos los días salen en las noticias la gente declarando lo injustamente tratados que se sientes por tal persona o institución del estado. Si ellos alegan, yo también puedo, es mi derecho adquirido como ciudadano demonios, como habitante del planeta Tierra. Maldito sistema límbico, maldita fisiología del sistema nervioso central. ¿Por qué evolucionamos? ¿De qué nos sirve? Sólo nos limita. De seguir siendo animales el planeta igual seguiría habitado y no veo que los animales se hagan daño entre ellos por un porque sí. De no existir humanos, de hecho, muchas especies en peligro, en realidad estarían sobre pobladas. Entonces no lo entiendo, porque los sentimientos sólo nos limitan. Nos hacen sufrir, del sufrimiento pasar a la rabia, de la rabia al lado oscuro, por la cresta. Sabía que era demasiado tarde para iniciar una relación, aunque mis midiglorias fuesen altas. El tren ya se había pasado y un descarrilamiento hubiese sido fatal. ¿Por qué no hice caso? Ahora estaría solo, pero ¿Qué tiene? Estaría igual que ahora, peri sin sufrimiento. ¿Qué por lo menos traté? ¡Soberano rábano!, no me da ninguna gloria, sólo congoja. En realidad me flagelo, porque es mi culpa. Es mi culpa por salir de mi fortaleza de la soledad, estaba demasiado bien ahí. Tenía televisión por cable satelital, ahí daban suficientes comedias románticas como para llenar cualquier sensación de soledad y de querer cualquier relación amorosa. Ahora sólo me quedan los recuerdos, pero lo único que pido es que se vayan. Al igual que en esa película de Jim Carrey y la protagonista de Titanic, Kate Winslet. Lo peor son los recuerdos, porque sólo tengo cosas buenas. Así de hipnotizado estaba, para mí ella era perfecta y ¿Quién no echaría de menos a la perfección? Pero estúpido, si tú idiota, no existe la perfección. Nadie es perfecto y como te has dado cuenta, hasta la persona más buena, te puede causar el peor daño. Porque no tengo nada más para calificarlo. No sé quien fue el creador de la ley del hielo después de acabada una relación, pero es estúpida y muy malvada. Siempre, siempre termina así, a veces empieza así. ¿Acaso creen que a mi se me va a pasar esto sin que me hablen? ¿Acaso son idiotas? Es como si yo pensará, en el caso hipotético que yo hubiese querido que se acabara mi relación, es como si yo pensara que para apoyarla, para que no sufra por mi culpa (no sería ella, sería yo), le tendría que disparar en una pierna, claro que lejos de una arteria principal. Luego cuando los carabineros llegaran, alertados por lo vecinos, yo les explicaría que acabábamos de terminar y era para que ella no sufriera tanto por el quiebre. Obvio que ellos me entenderían, si es lo que se haría en esos casos. Es muy idiota abandonar a la persona afligida, sobre todo cuando es la persona afectada la que quiere mejorar las cosas. Es como si un lanza me asaltará, dos cuadras después lo atraparan, me citaran a la corte para identificarlo, yo les dijera que quiero perdonarlo, que todos merecemos otra oportunidad y saliendo de la corte, el mismo tipo me volviera a asaltar. Si la vida es irónica, a mi no me debería sorprender, me pasa por no escucharme, en este caso leerme a mi mismo. Será el karma, puede ser, pero la verdad es que yo he hecho muy poco daño en mi vida. Tal vez sea suficiente para esta nube negra que me cubre. Pero entonces ¿Qué queda para los idiotas que si hacen daño? Bueno, a muchos los vemos en autos de lujo, con las mejores mujeres de la farándula o a otros los vemos con una familia hermosa y un puesto en el Parlamento, que sé yo. ¿Quién soy yo para pedir justicia? Una basura, eso soy. Si la vida nunca va a ser justa, acaso soy un niño. Fui pisoteado y por mi propia culpa.
La verdad es que este sentimiento de odio me va a durar hasta que vea Patch Adams o En busca de la felicidad de nuevo, ahí volverán los buenos sentimientos. Y volverán los malos cuando se acabe la razón de la esperanza. Es que la felicidad no es nada más que el viaje entre la finalización de un dolor y el inicio de otro. Nada más que eso. Es un receso, un vil paréntesis de rayita. Pero nada importa, ojalá que para la próxima, me de la lata, porque en realidad soy una lata, de leerme esto de nuevo. Es obvio que no lo voy a hacer, todos son buenos, todo es bonito y carpe diem, a la mierda.