Aburrimiento/soledad me pongo a pensar, en realidad no. ¿Pienso? En algo mejor, tal vez en un mundo/territorio/país/ciudad o tiempo en que yo pueda ser pleno. ¿Pleno? ¿No seré muy joven para pensar en ello? Aunque si fuese por eso, serían pocas las cosas que uno podría ser por edad, adulto o no. O tal vez pienso en ti/mujer/amor/desilusión/lágrimas/llorar/compañía/tristeza, pero tú, ¿Piensas en mí? Tal vez piensas en otros, en él/ellos/en mí. Y si piensas en mí, ¿debería arriesgarme? De nuevo/otra vez/nuevamente/dolor/llanto/corazón quebrado/no era quien pensaba. Debería arriesgarme, tener valentía/valor/hidalguía, de la que tanto hablo. Pero no me nace y mientras tanto, ella vuelve. ¿Quién? Ella. Preguntando por mí/por él que era el año pasado, para ser más preciso. ¿Entonces quien soy ahora? ¿Rabia? Puede ser, no lo sé. ¿Todavía la quieres? ¿A quien? A ella. La verdad es que le tengo mucho cariño, la quiero como “amiga”. ¿Qué es eso? ¿Existe? No lo sé, me lo han dicho mucho, terminé por convencerme.
¿Estás aproblemado? No, sólo afiebrado y un poco hastiado. ¿De que? Del doble estándar/hipocresía/de la forma en que se vive. Es que llega a todas partes, incluso a lo que más me importa. ¿Vivir? No, enamorarme. ¿Más que vivir? Que sería vivir sin enamorarse, nada. Por lo tanto la respuesta es sí, más que vivir. Entonces deberías aventurarte ¿En que?, más bien, ¿Para qué? No sé, puede que te enamores, que seas feliz, que seas ¿Pleno? Puede que ella piense igual que tú, ¿lo has pensado? Sí, muchas veces antes de dormirme y darme cuenta después que en realidad no he dormido y ya es hora de ir a trabajar. Pero jamás podré llegar a entender como piensa, al igual que nadie podrá hacerlo conmigo. ¿Piensas? Sí, a veces. ¿Qué quieres hacer? No sé, la verdad es que tal vez es la fiebre hablando. Si no, no estaría hablando contigo o solo, la verdad es que puedo estar bastante orate/chiflado/maniático/loco/ ¿Enamorado? Ojalá que sí, ojalá que no.
Cuando ya no queda nada más que hacer, ver en la Televisión o no se tiene xbox 360.
12.7.06
10.7.06
Matrimonio
Nunca pensé que llegaría este día. Es que después de 15 rechazos en mi adolescencia y vida adulta hasta los 30 (sí, conté los rechazos) no creí que alguna vez diría acepto. Sobre todo a la mujer que perseguí durante todo ese tiempo de rechazos (muchos fueron suyos). De hecho esto me ha hecho cuestionarme si verdaderamente me quiere, es decir la gente cambia, pero yo sigo siendo el mismo, no sólo en fealdad, sino que en el ego gigante y humor negro. ¿Por qué ahora dijo que sí? Tengo una billetera más grande, es cierto, pero si fuese por eso, hay mucha gente con más plata y con mejor pinta que yo. Sobre todo con mejor carácter. Entonces ¿Por qué lo hizo? ¿Acaso ella ahora me “ama? ¿Y por qué antes no? Insisto en que yo no he cambiado y en el fondo ella tampoco. Sigue siendo la misma persona de la que me encariñe perdidamente durante estos 20 años de intentos, 20 años de sufrimientos por el fracaso. Y ella tiene plata, entonces aunque non confiara en sus motivos, confiaría en si inteligencia. Por lo tanto me quiere, al menos eso creo.
La iglesia es linda, primero nos casaremos por la iglesia porque su familia es muy religiosa. Nunca me cayó muy bien su padre, sobre todo desde que lo vi con otra mujer en el Parque Arauco. Su mamá era bastante cálida, sobre todo con el muchacho que les limpiaba la piscina. Eso era algo que todos sabían y que a nadie le importaba. Ni siquiera a la esposa del muchacho que limpiaba las piscinas, mientras le pagaran por acostarse con la señora. Mis padres estaban contentos porque me casaba, sobre todo porque la gente iba a dejar de hablar y especular del porqué de la soltería de su hijo de 40 años.
Llego el día y como todo novio (me imagino), estaba nervioso. Ni siquiera quise llamarla, me daba miedo que se arrepintiera. Esto de la superstición es algo muy tonto, pero ya es una tontera adquirida. Me pongo mis pantalones, previamente arreglados para meterse en los ahora 35 kilos de sobrepeso y luego me voy (claro me pongo el resto de las prendas, pero para resumir no las pongo todas). En el auto nuevamente me pregunto porque se estará casando conmigo. No es por baja autoestima, es por lógica. Si fuese una ultra súper modelo a la que me hubiese declarado una vez y me hubiese dicho que sí, no estaría comentando estas cosas. Pero es ella, la que me rechazo no menos de 2 veces por año, durante 20 años. Es cierto, podría preguntarle, pero dudaría de mis ganas de casarme con ella. Un amigo una vez me dijo “¿La quieres? ¿La amas? Entonces que importa si es recíproco”. Me encantaría ser así de cínico, pero no puedo. Nunca he podido. Soy enfermizamente concienzudo.
Llego a la iglesia, saludo a mis padres como si fuese la última vez. A mis suegros los saludo a lo lejos, ellos ni se inmutan de la rotería. Empieza la ceremonia, se escucha la típica canción de estas ceremonias “ta tan ta tan, ta tan ta tan, ta tan ta tan tan ta tan tan ta tan”. Para variar ella no ha llegado y comienzo a pensar si todas mis dudas fueron ciertas. Pero llega, con su vestido blanco, gloriosa, radiante, elegante, hermosa. Con una sonrisa en su cara, como diciendo “Sé que pensabas que no vendría idiota y pensé en no hacerlo. Pero no quería que tuvieses la razón” (recuerden la música de fondo, ta tan ta tan…).
“Estamos aquí reunidos, para unir en Santo Matrimonio, a Salado con…¿aceptas tú?…a Salado, hasta que la muerte los separe…sí, acepto (¿conforme?, por fin te acepté). Salado, ¿Aceptas tú a…hasta que la muerte los sep…(se escucha un estruendo, la iglesia retumba).
Pensar que si la gente no hubiese quedado estupefacta por lo que recién había hecho, tal vez hubiese sobrevivido. Así hubiese disfrutado del verdadero amor que ella sentía por mí, pero me dejé llevar por mis inseguridades, las que nunca me permitieron ser feliz.
La iglesia es linda, primero nos casaremos por la iglesia porque su familia es muy religiosa. Nunca me cayó muy bien su padre, sobre todo desde que lo vi con otra mujer en el Parque Arauco. Su mamá era bastante cálida, sobre todo con el muchacho que les limpiaba la piscina. Eso era algo que todos sabían y que a nadie le importaba. Ni siquiera a la esposa del muchacho que limpiaba las piscinas, mientras le pagaran por acostarse con la señora. Mis padres estaban contentos porque me casaba, sobre todo porque la gente iba a dejar de hablar y especular del porqué de la soltería de su hijo de 40 años.
Llego el día y como todo novio (me imagino), estaba nervioso. Ni siquiera quise llamarla, me daba miedo que se arrepintiera. Esto de la superstición es algo muy tonto, pero ya es una tontera adquirida. Me pongo mis pantalones, previamente arreglados para meterse en los ahora 35 kilos de sobrepeso y luego me voy (claro me pongo el resto de las prendas, pero para resumir no las pongo todas). En el auto nuevamente me pregunto porque se estará casando conmigo. No es por baja autoestima, es por lógica. Si fuese una ultra súper modelo a la que me hubiese declarado una vez y me hubiese dicho que sí, no estaría comentando estas cosas. Pero es ella, la que me rechazo no menos de 2 veces por año, durante 20 años. Es cierto, podría preguntarle, pero dudaría de mis ganas de casarme con ella. Un amigo una vez me dijo “¿La quieres? ¿La amas? Entonces que importa si es recíproco”. Me encantaría ser así de cínico, pero no puedo. Nunca he podido. Soy enfermizamente concienzudo.
Llego a la iglesia, saludo a mis padres como si fuese la última vez. A mis suegros los saludo a lo lejos, ellos ni se inmutan de la rotería. Empieza la ceremonia, se escucha la típica canción de estas ceremonias “ta tan ta tan, ta tan ta tan, ta tan ta tan tan ta tan tan ta tan”. Para variar ella no ha llegado y comienzo a pensar si todas mis dudas fueron ciertas. Pero llega, con su vestido blanco, gloriosa, radiante, elegante, hermosa. Con una sonrisa en su cara, como diciendo “Sé que pensabas que no vendría idiota y pensé en no hacerlo. Pero no quería que tuvieses la razón” (recuerden la música de fondo, ta tan ta tan…).
“Estamos aquí reunidos, para unir en Santo Matrimonio, a Salado con…¿aceptas tú?…a Salado, hasta que la muerte los separe…sí, acepto (¿conforme?, por fin te acepté). Salado, ¿Aceptas tú a…hasta que la muerte los sep…(se escucha un estruendo, la iglesia retumba).
Pensar que si la gente no hubiese quedado estupefacta por lo que recién había hecho, tal vez hubiese sobrevivido. Así hubiese disfrutado del verdadero amor que ella sentía por mí, pero me dejé llevar por mis inseguridades, las que nunca me permitieron ser feliz.
3.7.06
La vida según Simba
Hechos del último tiempo han cambiado mi forma de ser, más que eso, mi percepción de las cosas. Es que luego que Mufasa y mi tía preferida (sí, la mamá de mi primo Bambi) murieran, diez mil chicas me rechazaran, me fuese pésimo en la prueba más importante de la carrera de reyes leones y después de conocer a dos personajes bastante peculiares en el bar de la esquina de mi cueva, la verdad es que ya todo no es como antes, no me importa como antes en realidad.
Recuerdo ese día como si hubiese sido ayer (en realidad fue hoy en la tarde). Me había preparado todo un mes para ser Rey, mi pueblo me lo exigía. Yo no tenía tantas ganas, pero después de la muerte de mi padre quedó un vacío muy grande en mi vida. Yo creo que si completo su legado, algo en mi interior se va a llenar. Al menos lo suficiente para volver a dormir. Empieza la prueba, primero parten con la física. Hay que atrapar la mayor cantidad de gacelas que pueda, en el fondo más que mis adversarios. Durante toda mi vida lo hice con mi padre, éramos expertos cazadores. Debido al recuerdo, no pude hacerlo. Pero podía recuperarme en la prueba teórica, aunque esa era la más difícil. Siempre fui estudioso, el testarudo de Mufasa siempre me dijo que el cerebro era más importante que los músculos (ojalá él hubiese seguido su consejo). Pero nada salía bien en ese día. Mis anteojos se habían quedado en mi velador y ya era obvio que no tenía tiempo para ir a buscarlos, por mucho que fuese el león más rápido de la selva. Llegaron los profesores y por motivo de ser la última clase antes de salir de vacaciones en la selva, nos hicieron una prueba fácil. Sólo había que leer un trozo de texto en letra 1,6 arial. Lamentablemente mi miopía extrema, no me permitió hacerlo. Reprobé…
Luego del examen, cabizbajo y sir fuerzas anímicas (aunque eso se infiere de estar cabizbajo. Aunque hay gente que camina así, en fin), entré a un antro que quedaba cerca de mi cueva. Nunca había entrado, porque corrían rumores que las Hienas solían visitar ese lugar. Ese rumor no era tal, ya que las hienas hace mucho tiempo que ya no visitan el bar. Entré y me fui a sentar a la barra. Como era de esperarse, el cantinero se me acercó para hablarme. No porque era una cara interesante y amigable para debatir y conversar del IPC reinante en la selva, sino porque me veía triste y las personas tristes suelen ser mejores clientes. Se acercó y me dijo creativamente (e inteligentemente, claro): “Le puedo servir algo”, a lo que yo le contesté: “Una coca cola, sin hielo”. El cantinero me miró sorprendido, casi con una cara de cómo se me ocurría. “Con eso oxidan clavos”, pensaba. “León brígido decía a los 4 vientos. Pasadas 6 copas y 3 horas, pedí una copa más: “Cantinero, otra de las mismas y deje la botella”. Con eso me gané el respeto del cantinero y de todos en el bar. “La casa invita” me dijo el cantinero. Agarré la botella y me fui a mi cueva.
En el camino dos sujetos me seguían. En un principio pensé que solo tenían la misma ruta que la mina, pero luego de hacer unas curvas locas entremedio de los pastizales aledaños a mi cueva, me di cuenta que esto era personal. Me di vuelta y rugí “Agrssssssssssssssssssssssssssggggggrsssssssssssssssssggggraaaaaaaaaasssssssrrrrrrrrrssssss” (¡QUE TI AJA LUCHITOMARIO!, en idioma de león, claro). Los dos sujetos se asustaron y se quedaron inmóviles, pero noté en sus ojos bondad, por lo que no me los comí. Aparte ya había comido en el bar. Se presentaron, se llamaban Timón y Pumba. Ellos me enseñaron que la vida no había que tomarla tan en serio, que hay que ser correcto, pero no matarse pensando cada movimiento que uno hace. Así es imposible vivir contento y alegre. Y todo con su filosofía de “Hakuna Matata”, una forma de ser, nada que temer. Que sin preocuparse es como hay que vivir y que luego de esto, hay que existir. En el fondo todo esto tenía una filosofía fuerte, creo que Timón y Pumba eran grandes estudios de Descartes y los filósofos de la edad de las luces. Uno no existe si está preocupado todo el día por tonteras. Ya que no hay tiempo de darse cuenta que uno existe. Uno está todo el día pensado y preocupado de tonteras, no hay tiempo para tener cognición de uno mismo. Es que nadie puede. Por esto, al no tener preocupaciones , y con esto ellos se referían a las preocupaciones mundanas, no a las que realmente importan tener, uno puede empezar a tener conocimiento de uno. Con todo este tiempo libre, no hay forma de no hacerlo. Ya que ahora uno se centra en los temas importantes y no es que uno tenga que ser lo más importante en la vida de cada uno, pero para que otras cosas importantes lo sean, el primer paso es conocerse, sino como esperar que los demás lo quieran y con los demás me refiero a los que importan y con los que importan me refiero a ella, a Nala, la mujer que siempre he amado. Sin tener conocimiento de mí, era obvio que ella no me iba a querer, ahora me doy cuenta. Pero antes de recuperarla, tengo que recuperar mi reino. El malvado de Scar no se saldrá con la suya. Por mi pueblo, por Nala y por mí…Vive la resistence!!!
Recuerdo ese día como si hubiese sido ayer (en realidad fue hoy en la tarde). Me había preparado todo un mes para ser Rey, mi pueblo me lo exigía. Yo no tenía tantas ganas, pero después de la muerte de mi padre quedó un vacío muy grande en mi vida. Yo creo que si completo su legado, algo en mi interior se va a llenar. Al menos lo suficiente para volver a dormir. Empieza la prueba, primero parten con la física. Hay que atrapar la mayor cantidad de gacelas que pueda, en el fondo más que mis adversarios. Durante toda mi vida lo hice con mi padre, éramos expertos cazadores. Debido al recuerdo, no pude hacerlo. Pero podía recuperarme en la prueba teórica, aunque esa era la más difícil. Siempre fui estudioso, el testarudo de Mufasa siempre me dijo que el cerebro era más importante que los músculos (ojalá él hubiese seguido su consejo). Pero nada salía bien en ese día. Mis anteojos se habían quedado en mi velador y ya era obvio que no tenía tiempo para ir a buscarlos, por mucho que fuese el león más rápido de la selva. Llegaron los profesores y por motivo de ser la última clase antes de salir de vacaciones en la selva, nos hicieron una prueba fácil. Sólo había que leer un trozo de texto en letra 1,6 arial. Lamentablemente mi miopía extrema, no me permitió hacerlo. Reprobé…
Luego del examen, cabizbajo y sir fuerzas anímicas (aunque eso se infiere de estar cabizbajo. Aunque hay gente que camina así, en fin), entré a un antro que quedaba cerca de mi cueva. Nunca había entrado, porque corrían rumores que las Hienas solían visitar ese lugar. Ese rumor no era tal, ya que las hienas hace mucho tiempo que ya no visitan el bar. Entré y me fui a sentar a la barra. Como era de esperarse, el cantinero se me acercó para hablarme. No porque era una cara interesante y amigable para debatir y conversar del IPC reinante en la selva, sino porque me veía triste y las personas tristes suelen ser mejores clientes. Se acercó y me dijo creativamente (e inteligentemente, claro): “Le puedo servir algo”, a lo que yo le contesté: “Una coca cola, sin hielo”. El cantinero me miró sorprendido, casi con una cara de cómo se me ocurría. “Con eso oxidan clavos”, pensaba. “León brígido decía a los 4 vientos. Pasadas 6 copas y 3 horas, pedí una copa más: “Cantinero, otra de las mismas y deje la botella”. Con eso me gané el respeto del cantinero y de todos en el bar. “La casa invita” me dijo el cantinero. Agarré la botella y me fui a mi cueva.
En el camino dos sujetos me seguían. En un principio pensé que solo tenían la misma ruta que la mina, pero luego de hacer unas curvas locas entremedio de los pastizales aledaños a mi cueva, me di cuenta que esto era personal. Me di vuelta y rugí “Agrssssssssssssssssssssssssssggggggrsssssssssssssssssggggraaaaaaaaaasssssssrrrrrrrrrssssss” (¡QUE TI AJA LUCHITOMARIO!, en idioma de león, claro). Los dos sujetos se asustaron y se quedaron inmóviles, pero noté en sus ojos bondad, por lo que no me los comí. Aparte ya había comido en el bar. Se presentaron, se llamaban Timón y Pumba. Ellos me enseñaron que la vida no había que tomarla tan en serio, que hay que ser correcto, pero no matarse pensando cada movimiento que uno hace. Así es imposible vivir contento y alegre. Y todo con su filosofía de “Hakuna Matata”, una forma de ser, nada que temer. Que sin preocuparse es como hay que vivir y que luego de esto, hay que existir. En el fondo todo esto tenía una filosofía fuerte, creo que Timón y Pumba eran grandes estudios de Descartes y los filósofos de la edad de las luces. Uno no existe si está preocupado todo el día por tonteras. Ya que no hay tiempo de darse cuenta que uno existe. Uno está todo el día pensado y preocupado de tonteras, no hay tiempo para tener cognición de uno mismo. Es que nadie puede. Por esto, al no tener preocupaciones , y con esto ellos se referían a las preocupaciones mundanas, no a las que realmente importan tener, uno puede empezar a tener conocimiento de uno. Con todo este tiempo libre, no hay forma de no hacerlo. Ya que ahora uno se centra en los temas importantes y no es que uno tenga que ser lo más importante en la vida de cada uno, pero para que otras cosas importantes lo sean, el primer paso es conocerse, sino como esperar que los demás lo quieran y con los demás me refiero a los que importan y con los que importan me refiero a ella, a Nala, la mujer que siempre he amado. Sin tener conocimiento de mí, era obvio que ella no me iba a querer, ahora me doy cuenta. Pero antes de recuperarla, tengo que recuperar mi reino. El malvado de Scar no se saldrá con la suya. Por mi pueblo, por Nala y por mí…Vive la resistence!!!
Abejas

Siempre me he preguntado que motiva a las abejas, en realidad no siempre, solo hoy en la tarde. Todo esto motivado por un doble ataque que sufrí el fin de semana, uno el día Viernes y otro el día Sábado. Estos dos perpretados por una mariposa asesina, casi mandada por alguna entidad insecta más inteligente que el resto, en función de eliminarme. Pero unas horas a veces pueden parecer una eternidad. Que las motiva a continuar con su vida día a día. Es decir, van de flor en flor, polinizando alegres por la vida. Y en realidad el proceso de polinizaje no parece algo tan complejo, pero para ellas debe ser algo muy extenuante. Pero sobre todo, y esto para las abejas normales, no las anormales chaquetas amarillas, me he preguntado el porque de atacar a seres humanos, si saben que morirán después de realizado tan noble acto. Aparte tiene que ser una muerte súper dolorosa, es decir, se les sale todo su abdomen. No es que llegue una abeja enfermera y les diga “Eeee acá traigo su inyección letal, señora abeja. Indolora y de hecho tiene sabor a chocolate” ¿Qué motivará a las abejas? Para que ataquen a los humanos. Tiene que ser un gran rencor. Al menos ese sería mi motivo si fuese a atacar a alguien, perdiendo mi vida y sin siquiera tener una victoria. Una victoria más digna que un piquete, dolor por unos segundos.
Analizar este cambio es algo complejo, las abejas jamás me van a saber comunicar su odio. Entonces analizar que motiva el cambio entre una apacigüedad envidiable a una ira inconmensurable se hace algo imposible. A menos que lo analice en humanos, pero no pensamos igual. Y aunque así fuese, que llegáramos a alcanzar la gran inteligencia de las abejas, siempre está el tema de la maldad innata en los seres humanos. Es que jamás alcanzaremos esa paz interna de las abejas, casi budista. Aún así, no me imagino al Dalai Lama polinizando flores. Al menos no es una imagen que se me venga a la cabeza, eso ya sería estar muy volado.
26.6.06
Quinto de siglo
A puertas de cumplir la quinta parte de mi vida terrestre, me he puesto a reflexionar (cosa rara en mí). Me ha dado algo así como una crisis, no sé si existencial o no, tengo una crisis para saber que tipo de crisis tengo. Porque no me siento mal, es decir, no más de lo habitual, producto por mi muy anormal producción de endorfinas. No sé si esto mezclada al kabalesco número de 3 desilusiones amorosas, me ha puesto así. Tampoco si el llorar con mi madre hasta las 2 de la madrugada sea algo normal, aunque fuese por puras tonteras (dicen que llorar es algo muy varonil, grow grow (voz de pirata)). El punto es que no sé si he hecho algo que haya valido la pena hasta ahora, algo que me de algún tipo de calma. Un recuerdo de Salado para generaciones futuras. Porque usar un blogspot como forma de terapia no es algo que me de inmortalidad, pienso yo. ¿Pero hay gente que haya hecho cosas importantes antes de los 20 años? Para saber eso habría que ver el E! (entertaiment televisión) y ver una de sus lista estilo “100 razones porque los 90 eran una bazofia” o algo por el estilo. La verdad es que no creo en nadie que se considere victorioso a tan temprana edad y aún así, no sería por las razones que a mi me gustaría ser recordado como victorioso.
Las razones más importantes para ser considerado victorioso a esta edad son:
- Ser responsable
- Amar y ser amado
En el punto 1 puedo darme cierto margen. He vivido mi vida con una admirable y a la vez estúpida responsabilidad. Una manera casi enferma de ver a nuestra conciencia y a mi propio Pepe Grillo (eres un dictador, maldito insecto). En el punto 2 es donde encuentro el dilema y tal vez de ahí se deriva mi crisis y mi crisis de crisis. He amado, tal vez demasiado y muy ilusamente. Es decir que una conocida me haya hablado después de mil años y me haya dicho que se acordó de mí al ver un programa de MTV, en que un tipo ultra romántico (nerd como él solo) le tenía que decir a la damisela que “amaba” que fuera su pareja para su prom, su maldita graduación de High School. Y la damisela en cuestión le decía que sí, pero sólo como amigos. Que este programa haya motivado la interpolación a Salado, no es algo que sea motivo de orgullo. O tal vez lo podría ver del lado bueno y decir “Soy el tipo más loser del mundo” (obviamente no lo soy, soy inmensamente genial hasta niveles inconmensurables). Pero nadie me ha amado cuando yo la he amado. Sería injusto decir que no me han amado, ya que mis padres me quieren mucho y sé de una niña de 5 años que babeaba por mí, aunque pudo haber sido porque era una niña. Bueno, ese no es el punto. El punto es el que ya toqué, el de amar y ser amado de vuelta, que cosa más linda. Perdón por la cursilería, pero estoy a puertas de mi aniversario, estoy en mi derecho. Cuando estuve en un matrimonio hace unos meses, el cura hablaba de eso y yo interpole las bellas palabras que ocupo para explicar el matrimonio de una manera. El matrimonio es sagrado, porque debería ser una sola vez. ¿Por qué sólo una vez? Porque si ya encontraste a esa persona que te ama, cuando tú la amas, demonios, no la pierdas. Es una manera divina, de ayudarnos a no cometer un inmenso error. Por mi parte yo no necesito de un título de “marido” para conmemorar el amor que le tengo a otra persona. Para mí solo hace que la relación se relaje, se vuelva cómoda y no se luche más por al relación. Mil veces he escuchado que la parte linda de la relación dura muy poco y la verdad es que no tendría que ser así. Obviamente vivimos en una sociedad imperfecta. Cosa obvia, ya que los humanos somos así de imperfectos. Pero no por eso en equipo tenemos que emular lo que hacemos como individuos. De ahí toda la teoría de los complementos en trigonometría o lo del antiguo comercial de los tenistas gordos “Porque juntos hacemos más peso”. Si en el fondo la matemática tiene una base romántica. ¿No se han fijado en lo sexy que es la palabra Hipotenusa? Todo tiene un porque.
Creo que me desvié un poco del tema, que no he sido amado. Y en el fondo me desvío del tema porque no puedo saberlo, no puedo meterme en la cabeza de las 3 mil millones de mujeres (menos mi madre y esa niña) para encontrar una respuesta. ¿Por qué si existen las maquinas del tiempo, no hay viajeros del futuro que vengan a prevenirnos o felicitarnos por la vida que llevamos? No sé sabe, ese es el punto. Por lo menos a mí no me gusta no saber cosas, tampoco es que no me gusten las sorpresas, de hecho las aplaudo. Pero estoy viejo, me duele la columna, mis rodillas no son las de antes y mi abdomen no puede estar más hinchado. Mis noches no son tan amenas, estoy más sonámbulo que antes y mis padres ya no se inmutan cuando salgo a trotar por la manzana semidesnudo, con mi pijama de “Dragon ball z”. Estoy a las puertas del quinto de siglo, he sido responsable, he amado (creo que ha quedado claro), pero no ha sido recíproco. Y ese, mis queridos feligreses, es el dilema.
PD: Es el dilema porque no tengo nada más de que quejarme. En otro quinto de siglo hablamos de cómo estoy tomando esto de la soltería a los 40 y como la sociedad cree que debería casarme.
Las razones más importantes para ser considerado victorioso a esta edad son:
- Ser responsable
- Amar y ser amado
En el punto 1 puedo darme cierto margen. He vivido mi vida con una admirable y a la vez estúpida responsabilidad. Una manera casi enferma de ver a nuestra conciencia y a mi propio Pepe Grillo (eres un dictador, maldito insecto). En el punto 2 es donde encuentro el dilema y tal vez de ahí se deriva mi crisis y mi crisis de crisis. He amado, tal vez demasiado y muy ilusamente. Es decir que una conocida me haya hablado después de mil años y me haya dicho que se acordó de mí al ver un programa de MTV, en que un tipo ultra romántico (nerd como él solo) le tenía que decir a la damisela que “amaba” que fuera su pareja para su prom, su maldita graduación de High School. Y la damisela en cuestión le decía que sí, pero sólo como amigos. Que este programa haya motivado la interpolación a Salado, no es algo que sea motivo de orgullo. O tal vez lo podría ver del lado bueno y decir “Soy el tipo más loser del mundo” (obviamente no lo soy, soy inmensamente genial hasta niveles inconmensurables). Pero nadie me ha amado cuando yo la he amado. Sería injusto decir que no me han amado, ya que mis padres me quieren mucho y sé de una niña de 5 años que babeaba por mí, aunque pudo haber sido porque era una niña. Bueno, ese no es el punto. El punto es el que ya toqué, el de amar y ser amado de vuelta, que cosa más linda. Perdón por la cursilería, pero estoy a puertas de mi aniversario, estoy en mi derecho. Cuando estuve en un matrimonio hace unos meses, el cura hablaba de eso y yo interpole las bellas palabras que ocupo para explicar el matrimonio de una manera. El matrimonio es sagrado, porque debería ser una sola vez. ¿Por qué sólo una vez? Porque si ya encontraste a esa persona que te ama, cuando tú la amas, demonios, no la pierdas. Es una manera divina, de ayudarnos a no cometer un inmenso error. Por mi parte yo no necesito de un título de “marido” para conmemorar el amor que le tengo a otra persona. Para mí solo hace que la relación se relaje, se vuelva cómoda y no se luche más por al relación. Mil veces he escuchado que la parte linda de la relación dura muy poco y la verdad es que no tendría que ser así. Obviamente vivimos en una sociedad imperfecta. Cosa obvia, ya que los humanos somos así de imperfectos. Pero no por eso en equipo tenemos que emular lo que hacemos como individuos. De ahí toda la teoría de los complementos en trigonometría o lo del antiguo comercial de los tenistas gordos “Porque juntos hacemos más peso”. Si en el fondo la matemática tiene una base romántica. ¿No se han fijado en lo sexy que es la palabra Hipotenusa? Todo tiene un porque.
Creo que me desvié un poco del tema, que no he sido amado. Y en el fondo me desvío del tema porque no puedo saberlo, no puedo meterme en la cabeza de las 3 mil millones de mujeres (menos mi madre y esa niña) para encontrar una respuesta. ¿Por qué si existen las maquinas del tiempo, no hay viajeros del futuro que vengan a prevenirnos o felicitarnos por la vida que llevamos? No sé sabe, ese es el punto. Por lo menos a mí no me gusta no saber cosas, tampoco es que no me gusten las sorpresas, de hecho las aplaudo. Pero estoy viejo, me duele la columna, mis rodillas no son las de antes y mi abdomen no puede estar más hinchado. Mis noches no son tan amenas, estoy más sonámbulo que antes y mis padres ya no se inmutan cuando salgo a trotar por la manzana semidesnudo, con mi pijama de “Dragon ball z”. Estoy a las puertas del quinto de siglo, he sido responsable, he amado (creo que ha quedado claro), pero no ha sido recíproco. Y ese, mis queridos feligreses, es el dilema.
PD: Es el dilema porque no tengo nada más de que quejarme. En otro quinto de siglo hablamos de cómo estoy tomando esto de la soltería a los 40 y como la sociedad cree que debería casarme.
25.6.06
Saladia
Saladia es una Tierra de aventuras, en donde la hidalguía es el valor primordial. Los ideales son respetables y lo que es mejor, si los sigues y luchas por ellos, se cumplen. Ocurren cosas malas, ya que son parte del destino, pero como un mundo idealista, la gente se sobrepone.
Las mujeres usan vestidos largos, cuyas colas se arrastran por el suelo. Los varones usan armadura y andan en corcel blanco, el cual ha sido su mejor amigo durante toda su vida, es decir, desde niños. Como en todas partes hay personas buenas y malas, pero no hoy mezcla entre ellos, por lo que es fácil identificarlos. Los prejuicios no existen y cada gente es juzgada y medida por las cosas que hace y por las que no hace.
A las mujeres no les atrae ser tratadas mal, por el contrario hay que ser un caballero como pocos para conseguir su amor y como dije, como no existen los prejuicios, las apariencias no importan. Hasta el ser más jorobado como yo, tiene una oportunidad con la princesa más bella.
En Saladia la gente no muere, cuando se ha cumplido un límite de edad, es decir cuando han alcanzado los 1500 años, la gente es reciclada. Esto quiere decir que pasan por una fuente de juventud en la que recuperan sus años de adolescencia (desde los 15 años). Ahora viven su vida, pero con la experiencia de un anciano. Por esto no se cometen tantos errores y la sociedad tiene un progreso avanzado, ya que los grandes hombres de ciencia no mueren. Esto permite que puedan seguir con su importante labor de vida.
Saladia no es el único pueblo de la Tierra y en el resto del planeta es vista como una isla de maniáticos. Así es como los únicos crímenes ocurridos en la ciudad en los últimos 3000 años han sido cometidos por extranjeros. La gente de Saladia ya no sale a recorrer el mundo, ya que cuando pisan suelos extranjeros son tomados prisioneros con calidad de prisioneros de guerra. Esto porque la gran potencia mundial, “Chile”, ha mandado una ordenanza para la captura de cada uno de sus habitantes. Los países no atacan a Saladia, debido a que temen que tipo de armamento tiene la cultura más avanzada de la Tierra (ellos no saben que en Saladia no hay armas).
Como punto final, pero no por esto menos importante, en Saladia importa la manera de pensar de los demás. Más que eso, se respeta. Es por eso que los demás pueblos de la Tierra sienten celos por esta pequeña localidad en el pacífico. Por su estúpido y extraño idealismo.
Las mujeres usan vestidos largos, cuyas colas se arrastran por el suelo. Los varones usan armadura y andan en corcel blanco, el cual ha sido su mejor amigo durante toda su vida, es decir, desde niños. Como en todas partes hay personas buenas y malas, pero no hoy mezcla entre ellos, por lo que es fácil identificarlos. Los prejuicios no existen y cada gente es juzgada y medida por las cosas que hace y por las que no hace.
A las mujeres no les atrae ser tratadas mal, por el contrario hay que ser un caballero como pocos para conseguir su amor y como dije, como no existen los prejuicios, las apariencias no importan. Hasta el ser más jorobado como yo, tiene una oportunidad con la princesa más bella.
En Saladia la gente no muere, cuando se ha cumplido un límite de edad, es decir cuando han alcanzado los 1500 años, la gente es reciclada. Esto quiere decir que pasan por una fuente de juventud en la que recuperan sus años de adolescencia (desde los 15 años). Ahora viven su vida, pero con la experiencia de un anciano. Por esto no se cometen tantos errores y la sociedad tiene un progreso avanzado, ya que los grandes hombres de ciencia no mueren. Esto permite que puedan seguir con su importante labor de vida.
Saladia no es el único pueblo de la Tierra y en el resto del planeta es vista como una isla de maniáticos. Así es como los únicos crímenes ocurridos en la ciudad en los últimos 3000 años han sido cometidos por extranjeros. La gente de Saladia ya no sale a recorrer el mundo, ya que cuando pisan suelos extranjeros son tomados prisioneros con calidad de prisioneros de guerra. Esto porque la gran potencia mundial, “Chile”, ha mandado una ordenanza para la captura de cada uno de sus habitantes. Los países no atacan a Saladia, debido a que temen que tipo de armamento tiene la cultura más avanzada de la Tierra (ellos no saben que en Saladia no hay armas).
Como punto final, pero no por esto menos importante, en Saladia importa la manera de pensar de los demás. Más que eso, se respeta. Es por eso que los demás pueblos de la Tierra sienten celos por esta pequeña localidad en el pacífico. Por su estúpido y extraño idealismo.
23.6.06
Una última historia de amor...
La verdad que mi intención no es dar pena, de hecho nunca ha sido esa la idea de este espacio ni de mi forma de ser. A veces parece que mi personalidad da la idea de que tengo baja autoestima y que me quiero poco, pero la verdad es que es todo lo contrario, sólo que no soy tan demostrativo como me gustaría ser. Y como he dicho en muchas oportunidades, me gusta escribir estas cosas para poder dormir por las noches.
Mi intención con este relato, más que hacer reír, más que dar lástima, es reflexionar por unos momentos. La verdad es que he pensando que todos tenemos un propósito individual y que todos estos sumados, hace el propósito universal del mundo que es tan simple como dejar el mundo mejor de cómo se nos entrego. Y no veo que se haga mucho por este propósito, todos nos dejamos llevar, todos en el fondo somos flojos, confundiendo esto con pasarlo bien y no hacerse malas pulgas en la vida. Y está mal, de hecho así las cosas siempre seguirían igual y yo quiero que mis nietos tengan una vida más plena que la mía, aunque suene demasiado idealista mi propósito. No soy una buena persona, para nada. Pero tengo este propósito.
El tema que me llama en esta ocasión es el porque las mujeres son tan crueles, eso me hace reflexionar sobre quien viene primero, ¿El tipo que engaña a cuanta mujer encuentra? ¿O la mujer que le quita las esperanzas al tipo “buena persona”, el cual se convierte en el hombre mencionado anteriormente? La verdad es que es un círculo vicioso y ninguno de los dos es una persona admirable. Es que es verdad, los hombres podemos ser unos vacas, unos califas de quinta categoría y sólo pensar con la cabeza menos inteligente de nuestro cuerpo (perdón por el improperio). Pero ¿Por qué si los hombres las tratan de esa manera, las mujeres los toman en cuenta? Es decir, es una lógica bastante estúpida. Lamentablemente es cierta. Al tratar bien a la gente, sobre todo a las mujeres, no se saca nada. Y tampoco la idea es sacar algo, recibir una recompensa por nuestra forma de ser, pero de vez en cuando me gustaría que a la gente “correcta”, le pasen algunas cosas buenas (ciertamente pasan, pero uno no se da cuenta). Hablando con un amigo me di cuenta de lo idiota que es esta realidad. Él, al igual que yo hace un tiempo, está empezando a encariñarse con una amiga. Y mi consejo fue que se alejara mientras pudiera, que si quería estar con ella mejor que se alejara. Así el no sufre por no tenerla y como sumatoria, tiene mayor probabilidad de alcanzar una relación con esta amiga. Cuando terminé de decirle esto, me sentí asqueado en lo que me estoy convirtiendo, una alegría triste y falsa como me gusta llamarla. Al tacho de la basura se fueron los ideales, las esperanzas, jugársela por la mujer que se quiere y sobre todo, tratar bien a la gente y por sobre todo a la mujer que se quiere. La verdad que no puedo entender que para poder lograr estar con la mujer que quiera en un momento determinado, tengo que tratarla mal. No me cabe, tal vez por eso el porqué de mis fracasos amorosos. Me lo han dicho mil millones de veces, “Salado, no des pena. Tienes que ir, agarrártela y chao”. No tiene mayor ciencia. Y si mi problema fuera por alguna necesidad fisiológica, créanme que este sitio no existiría. No entiendo porque cada vez que confieso mi amor, todas piensan que es por una necesidad fisiológica. Que poco menos les digo para meterme dentro de sus pantalones. Pero no es por eso, sino por el estúpido idealismo que aun no se me quita. Digo estúpido porque la sociedad de hoy lo considera estúpido, para mí no lo es. En el fondo las cosas deberían ser muy parecidas a esto, no porque las pienso yo, sino porque demonios, ¿Cómo la amabilidad y la bondad va a estar errada? (Insisto en que no soy una buena persona)
Es que son crueles y no por el hecho de decirme que no ante una petición de pololeo o de cómo se le diga actualmente a querer a alguien. Sino por el hecho de querer quedar siempre bien con todos, de querer perder nada y ser tan, pero tan hipócritas. Decir que les apestan los tipos que las tratan mal, de que se quejen por ser engañadas ya son cosas que me dan risa. ¿Qué tiene de malo decir que les gustan los malos tratos? Al menos sería ser honestas con si forma de actuar. Eso sería mucho más aceptable para mí, aunque obviamente también es una bazofia. El miedo que me da es que todo apunta a eso y la verdad es que no quiero que mi hijo sufra las mismas cosas que yo.
No quiero dar pena, en el fondo yo soy igual que un perro. Me puede enseñas mil veces todo y yo no voy a entender. Es decir, esto de que a las mujeres les gusta que las traten mal me lo han dicho mil veces durante los últimos 2 años, por 3 situaciones distintas. Y no me entra, hasta que me golpean. A golpes siempre se entiende y la verdad que ya lo comprendí. Ya no busco una oportunidad, no me paso películas por estar con ella, aunque me duelan ciertas actitudes. Yo sé que ese barco ya zarpó, que ese tren ya se fue y que esa micro ya no me paró. Pero no puedo evitar sentirme a gusto con ella, la conocí y primeramente fue mi amiga y como amiga es bacán, al igual que lo deben ser muchas. Por lo mismo no quiero alejarme y no voy a hacerlo. Ella no lo hizo, yo tampoco, ya que no quiero hacerlo. Yo puedo separar las dos cosas (amistad y amor de pareja) y no veo la razón de odiar a alguien que me dice que no. La verdad es que no me quiero tanto como para pensar que todos deberían venerarme. Pero es bastante cruel y como todavía siento cosas por ella (ha pasado poco tiempo desde el rechazo, es obvio que aún sienta algo por ella si hace dos semanas babeaba por la misma muchacha), lo que diga o haga me importa. Y por mucho que me guste estar junto a ella, a veces el estar con ella, pero no con ella (no sé si se entiende. Me refiero a sólo estar físicamente con ella), no me hace bien. Y ahí lo cruel, que seamos amigos me tiene contento, insisto en que ella es genial, pero a veces hablar de mi fracaso e hilarizar con ello, no me parece amigable. Es como si yo molestara a un amigo por la mina que quiso y con la que nunca pudo estar, salvo que aquí es peor, porque la misma mujer es la que molesta. A nadie le gusta que le recuerden como se ha fracasado, sobre todo que lo molesten por ello. Y no un fracaso porque no se pudo tener físicamente a esa mujer, insisto que eso no es lo que importa. ¿Qué es lo que importa? ¿Cuál es esa extraña razón que tanto nombro? Es que la mujer que quiero sea feliz. Que esté igual como me hace sentir a mí. Y si eso ya es así, que me dicen que no, porque ya son felices, puedo estar tranquilo. Pero si no son felices, más bien plenas o contentas, al igual que el tema de ser tratadas mal, no lo comprendo. No comprendo el porqué de la negativa. No comprendo el porqué de negarse tontamente a esa oportunidad. No comprendo el porqué una amiga me tiene que tratar tan cruelmente, todo por el hecho de no quedar mal con nadie, por no querer perder ni pan ni pedazo.
Insisto nuevamente que mi intención no era dar pena. No creo que cada gesto, cada palabra de ella es una puerta, una oportunidad. Ya no, al igual que los perros, aprendo a golpes. Si ella me dijera que me quiere, al igual como lo hice yo hace dos semanas, yo lo interpretaría como algo de la amistad, ya que esa puerta ya se cerró. La veo como amiga, nada más. A una que quiero mucho, claro está. Por supuesto todavía siento cosas por ella, ya que no soy una maquina. Pero a medida que pase el tiempo, a medida que ella se me haga más cotidiana como me gusta llamarlo, le iré quitando la connotación que le di por un momento. Siempre he pensado que esos momentos de encariñarse pasan por dos etapas. Una inconciente, en la cual nos fijamos en una mujer en particular. Aquí podemos encontrar el típico flechazo. La otra es la racional, en la que uno hace especial el juntarse con esa muchacha en particular, el verla, en el darle notoriedad. Y como es racional, al igual que se da, también se puede quitar. Y como se puede quitar, también se le puede dar a alguien más. Y el darle cotidianidad hace que le quite notoriedad, así cada vez más hasta que no me van afectar estas actitudes, que no son de ella por ser malvada en particular, sino que son actitudes de mujeres.
El fin último es generar conciencia. La verdad es que no puede ser que tengamos que tratarlas mal. Yo he escuchado en incontables ocasiones como los hombres las han hecho sufrir, por lo mismo no paguen con la misma moneda. No castiguen a “justos” por “pecadores”. Esto no es quejarme, es reflexionar. Acuérdense de ese fin último y pregúntense el como llegaremos a un fin si la mismísima base para que todo este bien, el amor y las relaciones humanas, están tan equivocadas.
Mi intención con este relato, más que hacer reír, más que dar lástima, es reflexionar por unos momentos. La verdad es que he pensando que todos tenemos un propósito individual y que todos estos sumados, hace el propósito universal del mundo que es tan simple como dejar el mundo mejor de cómo se nos entrego. Y no veo que se haga mucho por este propósito, todos nos dejamos llevar, todos en el fondo somos flojos, confundiendo esto con pasarlo bien y no hacerse malas pulgas en la vida. Y está mal, de hecho así las cosas siempre seguirían igual y yo quiero que mis nietos tengan una vida más plena que la mía, aunque suene demasiado idealista mi propósito. No soy una buena persona, para nada. Pero tengo este propósito.
El tema que me llama en esta ocasión es el porque las mujeres son tan crueles, eso me hace reflexionar sobre quien viene primero, ¿El tipo que engaña a cuanta mujer encuentra? ¿O la mujer que le quita las esperanzas al tipo “buena persona”, el cual se convierte en el hombre mencionado anteriormente? La verdad es que es un círculo vicioso y ninguno de los dos es una persona admirable. Es que es verdad, los hombres podemos ser unos vacas, unos califas de quinta categoría y sólo pensar con la cabeza menos inteligente de nuestro cuerpo (perdón por el improperio). Pero ¿Por qué si los hombres las tratan de esa manera, las mujeres los toman en cuenta? Es decir, es una lógica bastante estúpida. Lamentablemente es cierta. Al tratar bien a la gente, sobre todo a las mujeres, no se saca nada. Y tampoco la idea es sacar algo, recibir una recompensa por nuestra forma de ser, pero de vez en cuando me gustaría que a la gente “correcta”, le pasen algunas cosas buenas (ciertamente pasan, pero uno no se da cuenta). Hablando con un amigo me di cuenta de lo idiota que es esta realidad. Él, al igual que yo hace un tiempo, está empezando a encariñarse con una amiga. Y mi consejo fue que se alejara mientras pudiera, que si quería estar con ella mejor que se alejara. Así el no sufre por no tenerla y como sumatoria, tiene mayor probabilidad de alcanzar una relación con esta amiga. Cuando terminé de decirle esto, me sentí asqueado en lo que me estoy convirtiendo, una alegría triste y falsa como me gusta llamarla. Al tacho de la basura se fueron los ideales, las esperanzas, jugársela por la mujer que se quiere y sobre todo, tratar bien a la gente y por sobre todo a la mujer que se quiere. La verdad que no puedo entender que para poder lograr estar con la mujer que quiera en un momento determinado, tengo que tratarla mal. No me cabe, tal vez por eso el porqué de mis fracasos amorosos. Me lo han dicho mil millones de veces, “Salado, no des pena. Tienes que ir, agarrártela y chao”. No tiene mayor ciencia. Y si mi problema fuera por alguna necesidad fisiológica, créanme que este sitio no existiría. No entiendo porque cada vez que confieso mi amor, todas piensan que es por una necesidad fisiológica. Que poco menos les digo para meterme dentro de sus pantalones. Pero no es por eso, sino por el estúpido idealismo que aun no se me quita. Digo estúpido porque la sociedad de hoy lo considera estúpido, para mí no lo es. En el fondo las cosas deberían ser muy parecidas a esto, no porque las pienso yo, sino porque demonios, ¿Cómo la amabilidad y la bondad va a estar errada? (Insisto en que no soy una buena persona)
Es que son crueles y no por el hecho de decirme que no ante una petición de pololeo o de cómo se le diga actualmente a querer a alguien. Sino por el hecho de querer quedar siempre bien con todos, de querer perder nada y ser tan, pero tan hipócritas. Decir que les apestan los tipos que las tratan mal, de que se quejen por ser engañadas ya son cosas que me dan risa. ¿Qué tiene de malo decir que les gustan los malos tratos? Al menos sería ser honestas con si forma de actuar. Eso sería mucho más aceptable para mí, aunque obviamente también es una bazofia. El miedo que me da es que todo apunta a eso y la verdad es que no quiero que mi hijo sufra las mismas cosas que yo.
No quiero dar pena, en el fondo yo soy igual que un perro. Me puede enseñas mil veces todo y yo no voy a entender. Es decir, esto de que a las mujeres les gusta que las traten mal me lo han dicho mil veces durante los últimos 2 años, por 3 situaciones distintas. Y no me entra, hasta que me golpean. A golpes siempre se entiende y la verdad que ya lo comprendí. Ya no busco una oportunidad, no me paso películas por estar con ella, aunque me duelan ciertas actitudes. Yo sé que ese barco ya zarpó, que ese tren ya se fue y que esa micro ya no me paró. Pero no puedo evitar sentirme a gusto con ella, la conocí y primeramente fue mi amiga y como amiga es bacán, al igual que lo deben ser muchas. Por lo mismo no quiero alejarme y no voy a hacerlo. Ella no lo hizo, yo tampoco, ya que no quiero hacerlo. Yo puedo separar las dos cosas (amistad y amor de pareja) y no veo la razón de odiar a alguien que me dice que no. La verdad es que no me quiero tanto como para pensar que todos deberían venerarme. Pero es bastante cruel y como todavía siento cosas por ella (ha pasado poco tiempo desde el rechazo, es obvio que aún sienta algo por ella si hace dos semanas babeaba por la misma muchacha), lo que diga o haga me importa. Y por mucho que me guste estar junto a ella, a veces el estar con ella, pero no con ella (no sé si se entiende. Me refiero a sólo estar físicamente con ella), no me hace bien. Y ahí lo cruel, que seamos amigos me tiene contento, insisto en que ella es genial, pero a veces hablar de mi fracaso e hilarizar con ello, no me parece amigable. Es como si yo molestara a un amigo por la mina que quiso y con la que nunca pudo estar, salvo que aquí es peor, porque la misma mujer es la que molesta. A nadie le gusta que le recuerden como se ha fracasado, sobre todo que lo molesten por ello. Y no un fracaso porque no se pudo tener físicamente a esa mujer, insisto que eso no es lo que importa. ¿Qué es lo que importa? ¿Cuál es esa extraña razón que tanto nombro? Es que la mujer que quiero sea feliz. Que esté igual como me hace sentir a mí. Y si eso ya es así, que me dicen que no, porque ya son felices, puedo estar tranquilo. Pero si no son felices, más bien plenas o contentas, al igual que el tema de ser tratadas mal, no lo comprendo. No comprendo el porqué de la negativa. No comprendo el porqué de negarse tontamente a esa oportunidad. No comprendo el porqué una amiga me tiene que tratar tan cruelmente, todo por el hecho de no quedar mal con nadie, por no querer perder ni pan ni pedazo.
Insisto nuevamente que mi intención no era dar pena. No creo que cada gesto, cada palabra de ella es una puerta, una oportunidad. Ya no, al igual que los perros, aprendo a golpes. Si ella me dijera que me quiere, al igual como lo hice yo hace dos semanas, yo lo interpretaría como algo de la amistad, ya que esa puerta ya se cerró. La veo como amiga, nada más. A una que quiero mucho, claro está. Por supuesto todavía siento cosas por ella, ya que no soy una maquina. Pero a medida que pase el tiempo, a medida que ella se me haga más cotidiana como me gusta llamarlo, le iré quitando la connotación que le di por un momento. Siempre he pensado que esos momentos de encariñarse pasan por dos etapas. Una inconciente, en la cual nos fijamos en una mujer en particular. Aquí podemos encontrar el típico flechazo. La otra es la racional, en la que uno hace especial el juntarse con esa muchacha en particular, el verla, en el darle notoriedad. Y como es racional, al igual que se da, también se puede quitar. Y como se puede quitar, también se le puede dar a alguien más. Y el darle cotidianidad hace que le quite notoriedad, así cada vez más hasta que no me van afectar estas actitudes, que no son de ella por ser malvada en particular, sino que son actitudes de mujeres.
El fin último es generar conciencia. La verdad es que no puede ser que tengamos que tratarlas mal. Yo he escuchado en incontables ocasiones como los hombres las han hecho sufrir, por lo mismo no paguen con la misma moneda. No castiguen a “justos” por “pecadores”. Esto no es quejarme, es reflexionar. Acuérdense de ese fin último y pregúntense el como llegaremos a un fin si la mismísima base para que todo este bien, el amor y las relaciones humanas, están tan equivocadas.
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