29.6.09

Pin pon bajo la lluvia.

Cada remache, una gota que golpea la mesa. "En realidad somos bastante idiotas por estar jugando, aumentando nuestra probabilidad de contraer virus respiratorios" le dije a Jorge. "Cállate, idiota y juega". Un revés paralelo y una brisa que desvía la pelota fuera de esa delgada línea blanca que significa "perfección". "Es esto o tratar suerte reviviendo la xbox", pienso a voz silente. "Es una lástima ser casi profesional para el pin pon y no poder jugar así de tenis", me vuelvo a decir a mi mismo. Con cada efecto, una cara de lástima de Jorge, no sé si es el frío o por el marcado 10 a 0. Tuvo que ser el frío porque ahora gana 15 a 10. Otro remache, otra derecha ganadora, otra brisa, otra gota de agua, y bueno, la perfección, la pelota en la línea blanca. Sale el sol y de coincidencia termina el partido, 21 a 15 y con la última pelota, sí, una última gota de agua.
Quizás deba decir que arreglen la gotera de la sala de juegos.