12.4.09

Las películas que tienen que ver sí o sí.



Terminé de estudiar más temprano de lo habitual, por lo que puedo hacer lo que más me gusta en el mundo, ver televisión. Ahora están en comerciales, por lo que aprovecho de escribir. Hace unos momentos, en mis rutinarios diálogos hacia mi mismo (los que tienen a mis padres preguntándose si es que me internan en un psiquiátrico o no), me decía lo mucho que me hace falta una buena dosis de terror. Y es cierto, hace eones que no veo una buena película de terror, que me produzca taquicardia y ojalá un poco de sudoración masiva. Que me generé un lindo insomnio y una que otra alucinaciones auditiva o visual, acompañada de taquicardia y sudoración masiva, obvio. Fue en eso que me acordé de Shutter.

Jorge, wn, tenis que ver esta película ¿La puedo ver con mis hermanos? ¡Wn, no! Y vela de día.



Haber, son pocas las películas que tienen contraidicaciones. Pero si comparara películas con factores de riesgo para la salud, tendría que decir que ver Shutter es equivalente a que un recién infartado, corriera la maratón de Santiago y luego unos 17 combos del Mc Donald para amortiguar el esfuerzo. En resumen, no recomendable, a menos que tengas un juicio demasiado bueno, armado y trabajado. O que simplemente carezcas de imaginación, cosa difícil de pensar. No porque no se pueda se puede. Pero en el caso de esta película tailandesa, sólo necesitas del 1 % de la imaginación de la gente que copia ideas a otras personas.
¿De que se trata? Bueno, de fantasmas, eso no tiene mucho de susto. Pero algo tienen los orientales que hacen que hasta Scooby Doo sea de temer. Haber, ¿Qué pasaría si te digo que una foto que me muestras tiene algo raro? Y está en todas las fotos, que curioso. De repente, algunas cosas raras comienzan a suceder, no sólo a ti, a mi, a tus amigos de la vida, etc. Bueno, siempre alguien tiene que morir, estilo "El aro". Pero para, ¿La figura de la foto es algo conocida? ¿No es acaso ella a la que...?
Y eso es lo que tiene, quizás no es tanto la trama, sino lo bien llevada de la última. El terror sicológico sumado a cámaras demasiado bien puestas, estratégicas, para hacer que cada uno de nosotros, adultos incluidos, nos orinemos (y ojalá no otras cosas), en nuestros pantalones. Ahora, puede ser, y sólo "puede", que haya sido mi particular imaginación, la que haya convertido esta película en una de las mejores películas de terror que he visto. Pero insisto, los orientales tienen algo. Y debo decir, que después de esta película, las torticolis, jamás serán lo mismo. ¿Los dejé metidos? Vean la película. De día, en masa y ojalá con hora al psicólogo, pedida con anterioridad.

PD: No vean la versión gringa, por favor.