11.10.08

Pelo al viento.


La bicicleta me dará plena libertad. Mi pelo cortado casi al rape al viento, sintiendo la velocidad que aumenta cada vez más, la resistencia del medio ambiente contra mis mejillas, y mi postura aerodinámica para reducir el roce. Ocuparé las calles, donde no hayan ciclo vías, me burlaré de la gente en los tacos, cuando pasé a su derecha y que más encima, no gastaré bencina. Lo gracioso que con lo que gastan en bencina, se comprarían una bicicleta por mes y reducirían los tiempos de viaje y se burlarían de la gente como yo lo haré. Quizás en ese tiempo yo tendré auto y alguien pasará por mi lado y amablemente se reirá de mí. Pero eso es el futuro, de mi condicional. Por mientras, yo sería el que rompe la barrera del sonido (uno puede soñar). Pasaría por al lado de la micro a la que me subo todos los días y vería la cara de la gente atrapada como sardinas y sentiría la lata y el ahogo que estarían sintiendo. Pero también me burlaría de ellos. Y seguiría mi camino. Subiría cerros, usaría trajes aerodinámicos y a la moda. Tal vez en ese momento la gente que me viera pasar en auto, se burlaría de mí. Y estaría en todo su derecho. Pero nuevamente, ja ja hacia ellos, se les acaba la bencina nuevamente. Y cuando me pase a mi, bastará con una barra de Snickers y una Gatorade de Lima Limón (si, rudo). Y seguiré, como si tuviera un propósito, sólo que nada más será pedalear. Pedalear hasta llegar a encontrar algo. No estaré sin rumbo, mi rumbo es hacia adelante. Sin mirar a atrás, sólo descansar cuando el momento lo amerite. Ojalá que eso coincida con la cima del cerro, así mirar hacia abajo y mirar mi progreso y lo bonito del paisaje, aunque todo lo que vea sea una nube de esmog, es mi nube de esmog, ya que yo subí para verla. Fue mi avance y nadie me lo puede quitar.