21.5.08

Crónica de una ruptura anunciada

Debo decir que he sufrido bastantes fracasos en mi vida, de todo ámbito. Esto no me hace un fracasado, a mi parecer, sino que me hace un tipo duro de molleja (no sé cuál de las dos es peor). En mi vida, había sufrido 3 grandes fracasos amorosos, más que grandes, los únicos. Pero si me afectaron harto en su momento, lágrimas incluidas y depresión (lágrimas de guerrero troyano, eso sí. Muy masculinas). Siempre me imaginé como habría sido mi relación con ellas tres, incluso todavía lo pienso. Sobre todo como habría sido besarlas, abrazarlas y compartir con ellas de una forma superior al ser simplemente amigos. Pero el hecho de nunca besarlas, de tener una insatisfacción amorosa (más que una desilusión), no hizo que fuera tan importante para mi sistema límbico. Ellas eran importantes para mí, pero ya no lo son y yo creo que eso es lo normal. Pero ahora, bueno, ahora es distinto. Es gracioso como el hecho de que a mí me den ganas de escribir, siempre se correlacione con estar hecho añicos emocionalmente. Tal vez hay algún tipo de estimulación entre mi hemisferio derecho y mi sistema límbico, quien sabe. ¿Por qué digo que ahora es distinto? Una fácil respuesta. Agregándole hechos a las insatisfacciones pasadas, como ya dije, nunca las besé. Ahora sí. No habló de 10 o 20 besos, de hecho no importa el número. Para mí, esa boca era una continuación de la mía y básicamente era lo más gratificante en la historia de los sentimientos gratificantes. Era como tener una fuente ilimitada de milky way en tu casa, algo fuera de lo normal. Segundo, a ellas no las abracé o las abracé muy poco, casi nada. Ahora sí, de hecho su torso y mi torso se fusionaban para ser una sola persona, un solo individuo. No era un simple abrazo, era un compromiso, una señal de preocupación, un saludos cordial entre dos personas que supuestamente se amaban mucho (el problema está justo en esto, las dos personas se tienen que amar). Está fuera de lugar decir que a ellas, nunca las amé, pero para dejarlo en claro, NUNCA. Ahora sí y no era el típico te amo de mensajería instantánea, tanto de celular como de internet. Para mí era un te amo con sustancia, no eran simplemente dos palabras, sino que un archivo winrar con un sin número de sentimientos comprimidos y sueños, claro. Esperanzas de un futuro acompañado, de una familia, de niñitos corriendo con nuestros dos apellidos, de envejecer juntos. Es que demonios, en las películas siempre se quedaban hasta la parte en que terminaban juntos, uno infería que era para siempre (después de tantos problemas para estar juntos). Yo nunca me puse a pensar si Adam Sandler, en todas sus películas románticas, una vez pasados varios años, seguía con su mujer. Se asumía. Y ahí está el problema, en la inferencia de sentimientos. Eso es algo que nunca experimente en las insatisfacciones pasadas, no hubo tiempo. Es decir, me pase rollos de lo que ellas podrían haber sentido por mí, en su momento, lo admito, pero antes de la insatisfacción, no después. Ahora todo fue distinto, ella era muy distinta. Pero simplemente, nadie puede.
La gente, con el tiempo cambia. No creo que cuando dos personas dicen “Hasta que la muerte los separe”, cuando se casan, a los dos años están sorprendidísimos porque a él le salieron un par de canas y a ella un par de arrugas. “¡Nos prometimos no cambiar Marcela!”. Las cosas no son así. Para mí las promesas de no cambiar son seguir amándote, a pesar de todo, como lo hacía el día de ayer. Es simple, yo te amo. Yo sé que vas a cambiar, pero no me importa si no cambias tu esencia. Eso no cambia. Y he ahí mi gran fracaso. Ser rechazado por el amor de mi vida, por la mujer de mis sueños, con la ya ahora no madre de mis hijos (si mi hijo del futuro estaba viajando en algún tipo de auto en el pasado para corregir cosas del futuro, de seguro ya se borró y no hay vuelta atrás. Lo siento Marty). Y sin cambiar mi esencia. Claro que he cambiado en otras cosas, pero siempre pensé que fueron para mejor. Tengo millones de defectos, pero siempre han estado. Asumí (ojo que ese fue el primer error mencionado) que ya se aguantaban como míos y que no importaban. Esto fue muy “No eres tú, soy yo”, así me sentí cuando recibí la tierna noticia de que yo no era el hombre para ella. Debo decir egoístamente que hubiese preferido escuchar que ya no quería saber más de relaciones, que el hecho de compartir en una relación, era lo que la tenia hastiada. Pero no, esto fue “contigo, ya no siento amor de pareja”. ¡Conmigo!, eso hasta una guagua se da cuenta de lo que significa. Vendrán otros y eso es otra de las cosas que más me duele. Seré uno más, como una víctima más de un asesino en serie profesional. Ni siquiera soy especial muerto. Hasta ahora puede que no sea uno más, pero después, cuando la vea con otro, riéndose, abrazándose, besándose, ahí seré uno más. Primero no me va a cuadrar “¿Ese no debería ser yo? “¿No que nos íbamos a casar?”. Claro, nos íbamos. Me encantaría poder decir que me sentiría feliz por ella, porque está feliz y en alguna parte de, ahora mi muy negra alma, me voy a sentir así. Pero debo admitir que a buenas y primeras, mi pensamiento bruto será el de “¡Muere!”. En todo caso al que debería odiar es a mi hipocampo, ya que en vez de hacerme recordar en este momento todas las cosas malas de ella, me está mostrando todo lo bueno, todo lo inmensamente bueno que tenía ella. “Tienes que superarla”, y bueno, eso es más que obvio, casi un comentario imbécil. Pero ¿Cómo? Es como pedirle al Federer que se supere a si mismo o a Dios, “Hey, Dios, hace una Tierra aún más bonita”. Para mí ella era perfecta, dentro de su imperfección propia de ser humana (lamentablemente tengo una manía por las humanas) y siempre cuando miré atrás recordaré que su único error fue no amarme (se infiere que no es algo que me haga sentir bien conmigo mismo). La primera persona que realmente me conoció y rechazado igual. Con las otras siempre tuve la excusa de “si me hubiesen conocido se darían cuenta de lo que están perdiendo”. Ahora ¿A quién engaño con esto? Y por lo demás si llegara a pasar que por algún golpe en mi cabeza lateral, olvidara este gran dolor y el pololeo pasado no existiese, se perdió, junto con mi memoria, el dolor está ubicado en otra zona. Porque si esto es un dolor emocional ¿Por qué me duele el estomago? ¿Por qué me duele el pecho? ¿Por qué quiero vomitar? ¿Por qué me quiero morir? Esto es totalmente orgánico y por lo mismo siempre que esté cerca de una mujer que llegase a gustarme, el dolor volverá. Tanto como a los alcohólicos en tratamiento vuelven las sensaciones desagradables de su ingesta.
Para finalizar, debo decir que si existiera alguna forma de hacer algo, lo haría. Pero las relaciones son de a dos y bueno, por algo nunca me han gustado los equipos, este era el único del que era fanático, ella y yo. Ahora sólo estoy yo. Ahora estoy solo. Ahora estoy…