Siempre les decía a mis conocidas en mi adolescencia que no había pololeado nunca porque nunca había encontrado alguien que fuese también una amiga (otra razón era porque no salía de mi casa, pero la veo más lejana, menos exacta). Cuando conocí a mi primera polola, cuando fuimos sólo conocidos, les expuse esta teoría y ella me encontró tierno, algo así como un perro vagabundo mojado en un día de lluvia. Eso, la llevó, días después, a ser mi primera polola. Y efectivamente, fuimos amigos. Pero el ser amigos, arruinó todo. Al menos eso creo.
Nunca he creído en la amistad hombre-mujer, quizás por eso he fracasado ene ncontrarla. Pero ¿Por qué la busco si no creo en ella? Algo así como un ateo que busque a Dios, en su diario vivir. Quizás no estoy seguro de mis conocimientos, quizás la fe, mi fe en la gente es más grande de la que tengo conciencia propia.
Para ti son estas palabras que jamás recibirás directamente. Para ti, que como muchas, pasar a ser unas de mis amigas. Espero dejar el orgullo de lado. Porque trotando ayer me di cuenta que el orgullo no tiene cabida en ninguna relación humana. ¿Acaso no es el orgullo el único motivo inicial para pelear? AL menos yo creo que si.
Prometo dejar todo lo amoroso de lado, aunque no depende enteramente de mi. Al menos que me castre y mis hijos no nacidos imploran que no lo haga, no ahora.
Prometo, vivir el día a día. No te prometo ser el mejor, tampoco tratar de no ser el peor. Si te prometo ser, simplemente ser. Espero que sea suficiente.
Ojalá algún día te pueda llegan a contar esto, sin que los propios y externos sentimientos amorosos y de pelambre nos lleven a una relación diferente a la amistad. Si esto pasa, temo, que la eternidad de la amistad estará en peligro. Y mucho más que en peligro, perdida. Todos le hechamos tierra a la propia tumba de las amistades al complicarla con pololeos, matrimonios. Tal vez puedo hablar del despecho, pero con mucha altura de miras pienso que no.
Prometo estar ahí para tí, como a mi me gustaría que estuviesen para mi. Y quizás, como un objetivo más avanzado espero estar para ti, como tú no lo estarás para mi. Quizás tratando de ser más católico, ser más practicamente que teórico, que básicamente es la idea de una religión.
Prometo consolarte, en salud y enfermedad.
Prometo.
Cuando ya no queda nada más que hacer, ver en la Televisión o no se tiene xbox 360.
5.7.10
2.7.10
Reflexiones en la C16, Nº1
En vista de una micro medio llena y sin mucho espacio para sacar mis lentes para leer, le recordé a mi compañero de viaje una frase que me había dicho una amiga el día anterior. "Oye, ¿hagamos algo?". Me puse a pensar en todas las veces que me han dicho lo mismo. No de manera loser, sino por todas los mismos inicios de dialogo que han terminado igual, en la nada. Y se me ocurrió que, las mujeres son las únicas en el mundo en hablar con una nueva (o quizás siempre existió) forma verbal, las mujeres hablan en presente futuro condicional.
Es impresionante, le seguía diciendo a mi muy interesado compañero de viaje, que dormía a mi lado, ya a esa altura (¿Cómo lo hacía parado? Sólo él lo sabe). No es pro resentimiento lo que hablo, sino que meramente observacional,al punto que me semi atrae ese comportamiento, más bien, dialecto femenino. La capacidad de transformar algo tan banal como hacer algo con un amigo/conocido, transformarlo en una tarea futura, jamás presente y siempre con el condicional de "Si es que no me aparece algo mejor o si tu me insistes", pero esto último es más por debajo, una segunda línea, que todo hombre con más de un mm de frente reconocería.
Buscar un ¿Por qué a todo esto? o un ¿Para qué? sería complicarse demasiado en una vida que no merece ser complicada, no vale la pena. Es entretenido y socialmente interesante, porque más que hablar en español, ellas hablan en mujer. No sé porque nos tomamos la molestia de enseñar inglés, si esto sería mucho más útil.
Todo finaliza con un "Ok", de mi compañero de viaje, que despertó, dado que había que bajarse de la micro.
Es impresionante, le seguía diciendo a mi muy interesado compañero de viaje, que dormía a mi lado, ya a esa altura (¿Cómo lo hacía parado? Sólo él lo sabe). No es pro resentimiento lo que hablo, sino que meramente observacional,al punto que me semi atrae ese comportamiento, más bien, dialecto femenino. La capacidad de transformar algo tan banal como hacer algo con un amigo/conocido, transformarlo en una tarea futura, jamás presente y siempre con el condicional de "Si es que no me aparece algo mejor o si tu me insistes", pero esto último es más por debajo, una segunda línea, que todo hombre con más de un mm de frente reconocería.
Buscar un ¿Por qué a todo esto? o un ¿Para qué? sería complicarse demasiado en una vida que no merece ser complicada, no vale la pena. Es entretenido y socialmente interesante, porque más que hablar en español, ellas hablan en mujer. No sé porque nos tomamos la molestia de enseñar inglés, si esto sería mucho más útil.
Todo finaliza con un "Ok", de mi compañero de viaje, que despertó, dado que había que bajarse de la micro.
29.6.10
Sobre el pensar.
Partiría diciendo que es un arma de doble filo y que no puedo abandonar. Si tuviese que decir una cosa buena mía sería que pienso. Lamentablemente también la nombraría dentro de las malas. Ahora ¿A dónde está la línea que las separa?
Y pensándolo bien, no lo sé. No sé si sea algo bueno o malo. Pero no concibo la vida sin pensar. No sé si a punto de decir que existo luego de pensar, pero como ya he dicho en otras ocasiones, "pienso porque existo". Super hipócrita de mi parte, si es que le digo a mi madre que la base de todos sus problemas son debido a que piensa. Asumiendo, claro está, que la gente "feliz", "liviana", no piensa. Pero esto sería egoísta. ¡Serán tan livianos que no se da cuenta de sus problemas? ¿Tan ligeros de pensamiento que sencillamente no alcanzan a ser problemas para ellos? Sinceramente, yo pienso que si "piensan", la diferencia está en el que.
El otro dilema está en la coherencia entre tu pensar y tu actuar, base para yo decir que pensar en un problema. Pero ya es otro capítulo, demasiado latoso como para referirme a él.
De manera de conclusión diría que no la hay. Que sea cual sea mi raciocinio, mi pensamiento llegará a nada. Desde una frase graciosa, genial a lo más fome que se ha escuchado o inmensamente triste. Todo depende de la línea, la famosa línea. Más bien, todo depende.
¿Vale la pena pensar en un mundo así?
Y pensándolo bien, no lo sé. No sé si sea algo bueno o malo. Pero no concibo la vida sin pensar. No sé si a punto de decir que existo luego de pensar, pero como ya he dicho en otras ocasiones, "pienso porque existo". Super hipócrita de mi parte, si es que le digo a mi madre que la base de todos sus problemas son debido a que piensa. Asumiendo, claro está, que la gente "feliz", "liviana", no piensa. Pero esto sería egoísta. ¡Serán tan livianos que no se da cuenta de sus problemas? ¿Tan ligeros de pensamiento que sencillamente no alcanzan a ser problemas para ellos? Sinceramente, yo pienso que si "piensan", la diferencia está en el que.
El otro dilema está en la coherencia entre tu pensar y tu actuar, base para yo decir que pensar en un problema. Pero ya es otro capítulo, demasiado latoso como para referirme a él.
De manera de conclusión diría que no la hay. Que sea cual sea mi raciocinio, mi pensamiento llegará a nada. Desde una frase graciosa, genial a lo más fome que se ha escuchado o inmensamente triste. Todo depende de la línea, la famosa línea. Más bien, todo depende.
¿Vale la pena pensar en un mundo así?
28.6.10
POTA FELO.
Era mi grito de batalla al morir mi abuelita y terminar una relación larga e infinitamente tortuosa. Sé que suena a "puta lean mi pobre y triste vida, pero en realidad no es así". Y además, todos tenemos momentos asì, todos.
Y de verdad lo sentía, me sentía muy identificado con Cco Legrand cuando el decía en una rutina que cuando no le parecía algo en su casa y para evitar el pelear, el se decía así mismo que se tenía que "hacer el weón". Enfrentar los problemas mundanos de la vida, sólo nos trae reales problemas, enojo, soledad y depresión, así que es mejor, hacer como que nada a pasado. Así que cuando escuché a este brasileño llamado Fabricio diciendo "pota felo", refiriéndose a que su ex novia le había puesto los cuernos con su mejor amigo, todo me pareció perfecto. Es que todo calzaba a la perfección. Era una gran frase casi un slogan para poleras tipo "keep walking".
La verdad, son puras patrañas. Puras patrañas de autoayuda, pero lamentablemente necesarias. Muchas veces que dije "pota felo", como lo digo ahroa, realmente me duelen las cosas. Pero ¿Para que hacerse caldo de cabeza con cosas que ya sabes que te duelen? ¿Quieres analizar el porque te duelen? Eso si que merece hacerse el tonto.
Cuando fui derivado nuevamente a una psicóloga, al decirle todas estas estupideces, me dice, en vez de analizarme, la muy sabia frase de ¿Por qué cuestionarse todo esto? ¿Tú crees que realmente importa? Y sumado a las sabias palabras de Fernando Villegas ¿A quien le va a importar esta huevada dentro de diez mil años" todo tiene sentido. De hecho, me atrevo a decir que ¿A quien le importará esta huevada dentro de 1' segundos? La verdad, es por eso que la vida importa poco, no el perderla, sino que el sentido de. No vale la pena encontrarle uno y cuestionarse el que ya tiene. Uno es como es, uno tiene los amigos que se merece y las relaciones que uno sabe aprovechar.
¿Toda tu familia está enferma? Da lo mismo (frase falsa de auto ayuda), porque hay miles de pendejos comiendo sopa de piedras en África. ¿Se cuestionarán las mismas idioteces que uno? ¿O se harán los weones? ¿o simplemente harán el waka waka?
Y de verdad lo sentía, me sentía muy identificado con Cco Legrand cuando el decía en una rutina que cuando no le parecía algo en su casa y para evitar el pelear, el se decía así mismo que se tenía que "hacer el weón". Enfrentar los problemas mundanos de la vida, sólo nos trae reales problemas, enojo, soledad y depresión, así que es mejor, hacer como que nada a pasado. Así que cuando escuché a este brasileño llamado Fabricio diciendo "pota felo", refiriéndose a que su ex novia le había puesto los cuernos con su mejor amigo, todo me pareció perfecto. Es que todo calzaba a la perfección. Era una gran frase casi un slogan para poleras tipo "keep walking".
La verdad, son puras patrañas. Puras patrañas de autoayuda, pero lamentablemente necesarias. Muchas veces que dije "pota felo", como lo digo ahroa, realmente me duelen las cosas. Pero ¿Para que hacerse caldo de cabeza con cosas que ya sabes que te duelen? ¿Quieres analizar el porque te duelen? Eso si que merece hacerse el tonto.
Cuando fui derivado nuevamente a una psicóloga, al decirle todas estas estupideces, me dice, en vez de analizarme, la muy sabia frase de ¿Por qué cuestionarse todo esto? ¿Tú crees que realmente importa? Y sumado a las sabias palabras de Fernando Villegas ¿A quien le va a importar esta huevada dentro de diez mil años" todo tiene sentido. De hecho, me atrevo a decir que ¿A quien le importará esta huevada dentro de 1' segundos? La verdad, es por eso que la vida importa poco, no el perderla, sino que el sentido de. No vale la pena encontrarle uno y cuestionarse el que ya tiene. Uno es como es, uno tiene los amigos que se merece y las relaciones que uno sabe aprovechar.
¿Toda tu familia está enferma? Da lo mismo (frase falsa de auto ayuda), porque hay miles de pendejos comiendo sopa de piedras en África. ¿Se cuestionarán las mismas idioteces que uno? ¿O se harán los weones? ¿o simplemente harán el waka waka?
26.6.10
¿Todos mienten?
¿Fuente de la infelicidad humana?
Lo dudo, pero si quizás está asociada. Y todo tiene que ver con inmadurez. Al menos así me he dado cuenta en los últimos años, donde he pasado de antisocial, a extrovertido y de ahí a ermitaño total. Me molesta que me mientan (yo creo que a todos), pero más que hacerme "Afeliz", me desilusiona y una soma de desilusiones me llevan a estar más deprimido.
La verdad, es que todos mentimos, de una manera a otra. Desde la convicción de hacer daño hasta evitar este último. Otros u otras mienten simplemente porque pueden hacerlo, otros por mecanismo de defensa. Da lo mismo, porque para el receptor de la mentira, da igual, si es que se entera de tal falacia. Ante este descubrimiento, por decirlo de alguna manera, podríamos tomar dos caminos:
a)Luchar por cambiar este camino y que nadie mienta más o
b)Simplemente rendirse y hacer una vida más fácil mintiendo.
Yo creo que lo mejor es tomar la alternativa "c", que se trata de no tomarse en serio la vida, simplemente hacerse el "WEÓN", como diría Coco Legrand. No vale la pena tomarse en serio los vicios de la vida. Más que de la vida, de nosotros mismos, los humanos. Porque cuando un pesimista, un pesimista como yo muchas veces he dicho "la vida apesta", me he equivocado. La vida es genial, somos nosotros los humanos la que la hacemos "apestar". Todos por igual, buenos o malos, mintamos o no.
Quizás es una actitud fría, quizás no. Pero al menos es práctico. Práctico para vivir, y no tomarte toda caja de antidepresivos o pesar que pasaría si pasas más allá de la linea amarilla del metro. Práctico para vivir, más que simplemente estar.
Lo dudo, pero si quizás está asociada. Y todo tiene que ver con inmadurez. Al menos así me he dado cuenta en los últimos años, donde he pasado de antisocial, a extrovertido y de ahí a ermitaño total. Me molesta que me mientan (yo creo que a todos), pero más que hacerme "Afeliz", me desilusiona y una soma de desilusiones me llevan a estar más deprimido.
La verdad, es que todos mentimos, de una manera a otra. Desde la convicción de hacer daño hasta evitar este último. Otros u otras mienten simplemente porque pueden hacerlo, otros por mecanismo de defensa. Da lo mismo, porque para el receptor de la mentira, da igual, si es que se entera de tal falacia. Ante este descubrimiento, por decirlo de alguna manera, podríamos tomar dos caminos:
a)Luchar por cambiar este camino y que nadie mienta más o
b)Simplemente rendirse y hacer una vida más fácil mintiendo.
Yo creo que lo mejor es tomar la alternativa "c", que se trata de no tomarse en serio la vida, simplemente hacerse el "WEÓN", como diría Coco Legrand. No vale la pena tomarse en serio los vicios de la vida. Más que de la vida, de nosotros mismos, los humanos. Porque cuando un pesimista, un pesimista como yo muchas veces he dicho "la vida apesta", me he equivocado. La vida es genial, somos nosotros los humanos la que la hacemos "apestar". Todos por igual, buenos o malos, mintamos o no.
Quizás es una actitud fría, quizás no. Pero al menos es práctico. Práctico para vivir, y no tomarte toda caja de antidepresivos o pesar que pasaría si pasas más allá de la linea amarilla del metro. Práctico para vivir, más que simplemente estar.
12.6.10
Oda a la ansiedad.
Muchos escritores tienen mucas inspiradoras. Incluso yo, en mi muy insignificante escritura ocupaba a Kirsten Dunst como blanco de mis más, perdón, de mis mejores pensamientos. Pero la verdad, como toda musa,es decir, como musa, persé, no tengo a nadie. A nadie que haya perdurado tanto o que me haya marcado tanto como para considerarla musa, más que una sola "entidad", en realidad. Me refiero a la ansiedad.
Fiel compañera desde hace cinco años, sería egoísta decir que es culpa de la universidad, porque a decir verdad, nunca me he tomado demasiado en serio los estudios. No por ser desconsiderado, sé lo que valen, sino que nunca me han llenado el espíritu. La ansiedad simplemente llegó, para quedarse. Y lo que yo he hecho es modularla, o ella me ha modulado a mi. Yo creo que la segunda alternativa.
Somos muchos, quizás todos tenemos ansiedad, en distintos grados. Pero los que estamos en grado mayor, hablo casi con autoridad en el tema, tenemos que tomar ciertas medidas. Medidas, por que, para mi, la ansiedad casi es otra persona dentro de mi. Si, muy esquizofrénico de mi parte. No me habla, pero me molesta. Es como tener enterrada una astilla en el alma, constantemente. No me duele, pero me molesta en algo intangible de mi ser.
No es muy rudo hablar de ansiedad, quizás nunca me he caracterizado por hablar de rudeza, peor es honestidad, dura, sin filtro. La ansiedad es una mierda. Si yo he escrito alguna vez "Tenga ud la bondad de irse a la soberana cresta" ha sido dedicado a ella.
Quizás, por eso, en algún grado de mi muy atribulado cerebro, trato de evitar conflictos que me causen aún más ansiedad. Algo así como evitar despertar de la siesta al papá cascarrabias con insomnio crónico.
No sé si la gente, la demás gente como yo, tiene algún tipo de ayuda. No sé siquiera si es un tema conocido por la sociedad, pero para mi es la gran plaga de la sociedad occidental. Y no sé si se estén tomando cartas al asunto.
Fiel compañera desde hace cinco años, sería egoísta decir que es culpa de la universidad, porque a decir verdad, nunca me he tomado demasiado en serio los estudios. No por ser desconsiderado, sé lo que valen, sino que nunca me han llenado el espíritu. La ansiedad simplemente llegó, para quedarse. Y lo que yo he hecho es modularla, o ella me ha modulado a mi. Yo creo que la segunda alternativa.
Somos muchos, quizás todos tenemos ansiedad, en distintos grados. Pero los que estamos en grado mayor, hablo casi con autoridad en el tema, tenemos que tomar ciertas medidas. Medidas, por que, para mi, la ansiedad casi es otra persona dentro de mi. Si, muy esquizofrénico de mi parte. No me habla, pero me molesta. Es como tener enterrada una astilla en el alma, constantemente. No me duele, pero me molesta en algo intangible de mi ser.
No es muy rudo hablar de ansiedad, quizás nunca me he caracterizado por hablar de rudeza, peor es honestidad, dura, sin filtro. La ansiedad es una mierda. Si yo he escrito alguna vez "Tenga ud la bondad de irse a la soberana cresta" ha sido dedicado a ella.
Quizás, por eso, en algún grado de mi muy atribulado cerebro, trato de evitar conflictos que me causen aún más ansiedad. Algo así como evitar despertar de la siesta al papá cascarrabias con insomnio crónico.
No sé si la gente, la demás gente como yo, tiene algún tipo de ayuda. No sé siquiera si es un tema conocido por la sociedad, pero para mi es la gran plaga de la sociedad occidental. Y no sé si se estén tomando cartas al asunto.
8.6.10
Víctima de la imaginación. O simplemente de un error de interpretación.
Iba viajando para el matrimonio de un amigo de la niñez. Decidí irme en tren, debido a que no tenía dinero para un Avión y el bus es muy incómodo. Como siempre, en término medio. Iba leyendo "La arquitectura de la felicidad", no porque me hiciera falta un manual de auto ayuda, pero tampoco me sobraba (si se puede decir de alguna manera).
No sé si soy sólo yo, pero tengo una manía de mirar a la gente que viaja junto a mi, no me interesa hablarles, no de tímido, pero me interesa verlos.
Sé que soy un fiel creyente del destino, pero eventos del último tiempo me han hecho de dejar de creer tan fielmente, pero si esto era una coincidencia, tenía la peor de las suertes, ella, mi ex, en el mismo tren. No sé si es mala suerte en verdad, pero simplemente era un momento incómodo. Ahora, no teníamos porque encontrarnos y menos hablar, las cosas no habían terminado del todo bien.
"Hola" "¿Cómo estás?" Escucho una voz que me dice al lado de mi hombro, conocida. Ella, claramente. "Hola", le respondo con sagaz inteligencia. Nos pusimos a hablar de lo que habíamos hecho estos meses, de que había hecho yo, de porque no le había respondido sus mensajes, le dije que había estado demasiado ocupado (una clara mentira). Ella también iba al matrimonio.
Está demás decir lo que pasó, lo pasamos increíble, no sé porque terminamos, al igual que en el momento de terminar, no sabía el porque. Si lo pasábamos bien. Ella se despidió primero, me invito a su casa, en la semana, a una fiesta.
Esto es lo que pasó en mi mente.
Le compré unas flores en el Santa Isabel como solía hacerlo, no de tacaño, sino que me quedaba a la pasada y siempre las aprecio. Nunca lo había hecho, pero en las películas suelen llegar con flores si los invitan a las casas. Toque el timbre, me saludo de beso en la mejilla, demasiado cercano a mi comisura labial. Entré y me presentó al mundo como su amigo. Conversé con el grupo, todo bien, inusualmente me sentí a gusto, no conocía a ese grupo de amigos. Luego fui a la terraza a buscar un trago, ella me ofreció hacerme uno, recordando que me gustaba la ron cola. Conversamos, conversamos y conversamos, como olvidando que esta fiesta era más que un dialogo, más que un "reencuentro". Surgió el tema del porque haber terminado y de como nunca tratamos de darnos otra oportunidad. "Nunca tuvimos una última noche", soltó a carcajadas. Luego de eso me dio la mano. Yo le di un beso. Y fuimos a su pieza. Salimos y no quedaba nadie en casa.
Lo que realmente sucedió.
Le compré unas flores en el Santa Isabel, pero por ser tan tarde no quedaban muchas y le compré unas de 1500 pesos, porque mi presupuesto era reducido, tenía que devolverme en micro. Toqué el timbre y me saludo de beso en la mejilla, despreocupada, más bien, ocupada en sus visitas. Le dije que le traía flores, me dijo que las dejara en la cocina, junto a la docena de rosas rojas que estaban ya puestas en su único florero. Me presentó a su grupo como un conocido de la vida y me puse a conversar. No fueron muy entretenidos, ni menos tenían intenciones de integrarme al grupo. Así que preferí salir a la terraza, a tomar un poco. No encontré a nadie conocido, así que me preparé un trago mientras ella tenía un tiempo para conversar,, para reencontrarnos, para hablar, hablar y hablar. Ella conversaba con mucha gente, que le hablaban, que la abrazaban, sin motivo alguno. Ella les mostraba la mano izquierda, precisamente su dedo anular, donde resaltaba un muy brillante anillo. Ella, la que nunca se quiso casar, la que no creía en las relaciones, se casaba.
Me fui, llegue a mi casa, y varios litros de ron después. Decidí retomar mi vida.
Volví a viajar en tren. Volví a leer La arquitectura de la felicidad. Volví a encontrarme con ella ¿Pueden creerlo? Volvió a ser ella la que se acercó primero.
"Hola" (no vale la pena decir que respondí). "Te fuiste tan rápido la última vez que no me alcancé a despedir"
"Deberías haberme dicho, deberías haberme advertido", le dije.
"Lo sé" "Lo siento" "Pero te vez muy bien ahora"
"Simplemente quería decirte que tenías razón al no creer en el destino. No existe, al final, todo es una coincidencia, y tener más o menos suerte"
"No, no seas así, te equivocas me dijo" "Tenías la razón" "De no ser así, no hubiese conocido a mi marido. Si eso no fue el destino, no sé que sería"
"Me tengo que ir, que estés bien" y nunca más la volví a ver.
Me quedé un rato pensando...luego de un rato, se acercó una linda chica que me dijo "¿Esa es la Arquitectura de la felicidad? Es mi libro favorito" Y comencé a creer nuevamente en el destino.
No sé si soy sólo yo, pero tengo una manía de mirar a la gente que viaja junto a mi, no me interesa hablarles, no de tímido, pero me interesa verlos.
Sé que soy un fiel creyente del destino, pero eventos del último tiempo me han hecho de dejar de creer tan fielmente, pero si esto era una coincidencia, tenía la peor de las suertes, ella, mi ex, en el mismo tren. No sé si es mala suerte en verdad, pero simplemente era un momento incómodo. Ahora, no teníamos porque encontrarnos y menos hablar, las cosas no habían terminado del todo bien.
"Hola" "¿Cómo estás?" Escucho una voz que me dice al lado de mi hombro, conocida. Ella, claramente. "Hola", le respondo con sagaz inteligencia. Nos pusimos a hablar de lo que habíamos hecho estos meses, de que había hecho yo, de porque no le había respondido sus mensajes, le dije que había estado demasiado ocupado (una clara mentira). Ella también iba al matrimonio.
Está demás decir lo que pasó, lo pasamos increíble, no sé porque terminamos, al igual que en el momento de terminar, no sabía el porque. Si lo pasábamos bien. Ella se despidió primero, me invito a su casa, en la semana, a una fiesta.
Esto es lo que pasó en mi mente.
Le compré unas flores en el Santa Isabel como solía hacerlo, no de tacaño, sino que me quedaba a la pasada y siempre las aprecio. Nunca lo había hecho, pero en las películas suelen llegar con flores si los invitan a las casas. Toque el timbre, me saludo de beso en la mejilla, demasiado cercano a mi comisura labial. Entré y me presentó al mundo como su amigo. Conversé con el grupo, todo bien, inusualmente me sentí a gusto, no conocía a ese grupo de amigos. Luego fui a la terraza a buscar un trago, ella me ofreció hacerme uno, recordando que me gustaba la ron cola. Conversamos, conversamos y conversamos, como olvidando que esta fiesta era más que un dialogo, más que un "reencuentro". Surgió el tema del porque haber terminado y de como nunca tratamos de darnos otra oportunidad. "Nunca tuvimos una última noche", soltó a carcajadas. Luego de eso me dio la mano. Yo le di un beso. Y fuimos a su pieza. Salimos y no quedaba nadie en casa.
Lo que realmente sucedió.
Le compré unas flores en el Santa Isabel, pero por ser tan tarde no quedaban muchas y le compré unas de 1500 pesos, porque mi presupuesto era reducido, tenía que devolverme en micro. Toqué el timbre y me saludo de beso en la mejilla, despreocupada, más bien, ocupada en sus visitas. Le dije que le traía flores, me dijo que las dejara en la cocina, junto a la docena de rosas rojas que estaban ya puestas en su único florero. Me presentó a su grupo como un conocido de la vida y me puse a conversar. No fueron muy entretenidos, ni menos tenían intenciones de integrarme al grupo. Así que preferí salir a la terraza, a tomar un poco. No encontré a nadie conocido, así que me preparé un trago mientras ella tenía un tiempo para conversar,, para reencontrarnos, para hablar, hablar y hablar. Ella conversaba con mucha gente, que le hablaban, que la abrazaban, sin motivo alguno. Ella les mostraba la mano izquierda, precisamente su dedo anular, donde resaltaba un muy brillante anillo. Ella, la que nunca se quiso casar, la que no creía en las relaciones, se casaba.
Me fui, llegue a mi casa, y varios litros de ron después. Decidí retomar mi vida.
Volví a viajar en tren. Volví a leer La arquitectura de la felicidad. Volví a encontrarme con ella ¿Pueden creerlo? Volvió a ser ella la que se acercó primero.
"Hola" (no vale la pena decir que respondí). "Te fuiste tan rápido la última vez que no me alcancé a despedir"
"Deberías haberme dicho, deberías haberme advertido", le dije.
"Lo sé" "Lo siento" "Pero te vez muy bien ahora"
"Simplemente quería decirte que tenías razón al no creer en el destino. No existe, al final, todo es una coincidencia, y tener más o menos suerte"
"No, no seas así, te equivocas me dijo" "Tenías la razón" "De no ser así, no hubiese conocido a mi marido. Si eso no fue el destino, no sé que sería"
"Me tengo que ir, que estés bien" y nunca más la volví a ver.
Me quedé un rato pensando...luego de un rato, se acercó una linda chica que me dijo "¿Esa es la Arquitectura de la felicidad? Es mi libro favorito" Y comencé a creer nuevamente en el destino.
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