14.10.07

La amo, pero la odio...la odio, pero la amo

¿Cómo logro estar bien?
No sé que es lo que busco, pensaba saberlo. En realidad actualmente en teoría lo sé, sólo que no lo tengo, no lo puedo tener. Ella no me deja. ¿Por qué? En realidad no lo sé, yo creo que la respuesta sensata es que dejo de amarme, totalmente de un día para otro. En realidad parece una mala pesadilla, pero a veces este tipo de cosas pasa en la vida real que es más mala que la mejor película de terror. Una pesadilla horrible. Le di todo lo que pude, todo. Sólo me falto prostituirme en la esquina de mi casa para también poder pasarle plata. Pero de mi parte di todo, sólo que no fue suficiente. En realidad no quiero sentir esto, pero creo que empiezo a odiarla. Siento odio porque es el camino más cercano a la posición en que me encontraba antes, la de enamorado. La traición me está llevando a esto. ¿Por qué lo hizo? La verdad es que no lo sé. No lo sé porque ni siquiera ella lo sabe. No sé si es otro hombre, no sé si fue una mala cara, algo que dije o que hice. Tal vez son todas esas cosas. La verdad es que me gustaría que me hubiese dicho el típico “no eres tú, soy yo”. Al menos no me sentiría tan mal. Es que demonios, de saber que terminaría así, por último la hubiese engañado y tratado mal, habríamos terminado de la misma forma. Me siento como el tipo que se saca la mugre estudiando en la universidad, estudia día y noche por semanas, para lograr la misma nota del tipo que estudio la tarde anterior, un vil 4 o peor, un rojo. En este caso pienso que sería un 1,1. No un 1 porque es muy malo y yo no soy pesimista, queridos amigos. La verdad es que ni siquiera sé porqué dirijo esto a alguien, si lo más seguro es que nadie lo leerá, excepto de mí Claro, pero sólo ahora que lo estoy escribiendo. Es terrible pensar que sólo me tengo a mi mismo. Porque claro, los amigos están, pero no me comprenden. La única que me comprendía era ella, pero no me habla. No me quiere hablar. Y casi puedo llegar a entenderla cuando el motivo de la conversación es ella misma. Ella, mi mejor amiga, va a ser la pelada, como mala polola. Pero hay nada malo en ella, eso es lo peor de todo. Es que nunca había conocido a alguien que tuviera problemas económicos y aún así donara su vuelto en las cajas y no un desayuno o dos, sino que varios por vez. Me siento como perdiendo la final de algún campeonato, siento que la vida me está ganando. Necesito hablar con ella, pero no hay caso. Se acabó, tengo que darme cuenta de eso. Me hubiese gustado que no me dijera que nos íbamos a casar en todas esas oportunidades, que no hubiese hecho planes a futuro conmigo. Hubiese sido menos la masacre, al menos. ¡Esto es tortura y genocidio señores! Asesinato, homicidio premeditado, etc. Si ella es así de mala, que le queda al resto del mundo. Pero ella no es así de mala, tal vez yo debo ser así de odiado. Debe ser parte del plan maestro de alguna entidad superior, que sé yo. Finalmente, debo decir, que lo que más me duele querida conciencia, ya que eres la única que me escucha y que me es fiel, es que ella, si ella, la de mis sueños, esperanzas, suspiros y planes a futuro, mi ex ahora (por Dios que es difícil decir eso), la futura polola de otro, de otro que no se la va a merecer, de un malvado otro (te odio desde ahora, que ni siquiera te has hecho presente, mala persona), ella me ha excluido, me abandonó en el momento que más la necesitaba. Lo del pololeo es una cosa, que duele harto, pero la de la amistad es demasiado. ¡Otra más idiota!, me diría mi querido Padre. Bueno sí, otra más que me usa, aunque esta vez hubiese sido sin querer. Esta vez amplio la agonía, eso es todo. Pero al parecer era lo mismo. Mi destino al parecer, es no tener el honor de la amistad femenina. Pero por mucho que divague, mucho que me cuestione todo, por mucho que me despierte en la madrugada por H2O en los ojos, por mucho sufrimiento, esto ya es absoluto, ya no es modificable ni cambiable. Nada, queda absolutamente nada por hacer. Puedo esperar claro, pero esperar es algo que pasa automáticamente, no tengo que hacerlo. Es como hacer nada. Le deseo bien, a pesar de toda la rabia que llevo dentro, le pido a Dios por ella ahora y siempre y ojala reciba todas las bondades que existan en este malvado universo. En realidad como siempre pensé, cuando ella y yo coincidíamos en algún examen, prefiero que le vaya bien a ella que a mí y no sé si fue el karma o que sé yo, ese deseo se cumplía. Y ojala que esta vez nuevamente sea así.

PD: Si alguien necesita algún voluntario para un atentado suicidio, piense en mí

Me rindo

Me rindo, no tengo algo más que decir. Esto hace más de un año que no lo tocaba, de hecho, hace más de un año que ni siquiera he escrito. Pero esto se explica por lo que siempre dije, escribir era mi manera de lidiar con la pena, con el dolor, la desdicha y el sufrimiento del día a día. De las injusticias que pensaba se cometían contra mí y para ahorrarme la ida al psicólogo para que me dijera “podrías escribir, eso te serviría”. Podría asegurarles que hace dos semanas no me veía haciendo esto de nuevo, pensé que mi vida iba mejor que nunca y que nada me podía salir mal, tal vez de ahí el error. Pero el sentimiento de vivir con la sensación de que siempre algo va a fallar para mi era algo del pasado, no de este mi presente lleno de glorias. Fui un iluso, esa es la verdad. La verdad que la mejor forma de vivir en este mundo y salir airoso, disfrutando cada momento, es esperar nada. Así uno se sorprende hasta con la más mínima cosa y eso mis contertulios, es lo mejor. Aunque uno esté en la cima, saliéndote todo bien, esperar nada, esperando que todo pueda fallar en el mismismo segundo que viene y en el siguiente y en el siguiente…vivir con pesimismo, esa debería ser la moda reinante, no todos esos estúpidos estilos que desde la década de los 80 has invadido el mundo. No niego que me gustaba estar como hace dos semanas, en realidad era fabuloso, era lo máximo. Pero es como vivir en una casa de oro, con todos los videojuegos y cosas materiales del mundo, con la mejor mujer de la Tierra, la que cualquier querría, pero viviendo al borde de un precipicio a punto de caerte. Y es obvio que en algún minuto, por el peso de todas tus cosas, del lavatorio de oro, de los 7 hijos que siguen creciendo, bueno, la casa se va a caer al precipicio. Y a la basura todo lo que construiste, porque desde un principio tuviste que ser cuidadoso sobre el territorio donde estabas edificando tu casa, pero fuiste un idiota.
La verdad es que yo me acuerdo haber escrito, aquí mismo, que quería parar de dar pena. Dejarme la angustia para mí y verme cool hacia el exterior, porque realmente eso es lo único que importa, verse cool, no tener sentimientos, ser desapegado y estándar. Si difieres en algo del promedio de la sociedad eres un bicho raro, que tal vez a un 0,1 % de la población podria llegar a agradar, pero no soportar por mucho tiempo. Así que si alguna vez llegaras a cometer la estupidez de empezar a pololear, no tengas mucha esperanza. O espera a tener el dinero para casarte rápido, obviamente dejándola embarazada, así ella no tenga otra salida que casarse con tu especial trasero. Sería, tal vez más romántico si fuese mutuo, pero eso donde pasa, tal vez en los cuentos que leía cuando pequeño, tal vez en mi mente enamorada de hace 2 semanas pasaba, pero ya no. Y nunca más, es lo que creo. Es obvio que cuando digo esto, nadie me cree, ni siquiera ella, de la que estaba enamorado (eso es lo que más duele). Que claramente en un tiempo más se me pasará la pena, encontraré a otra persona y seguiré con mi vida. Porque eso es lo que hacen todos, todos han pasado por lo mismo. Lamentablemente para mi, yo no sigo estándares y aún más que eso, aunque pudiera olvidar, se me pasara esta pena gigante, no quiero olvidarla a ella, es que no quiero. No quiero porque si lo hago, voy a dejar de ser quien soy, perdería mi identidad y seria uno más, no sé quien, pero no yo, eso de seguro. No sé de donde la gente saca las ideas del amor, de las relaciones, que todos las siguen con tanta rectitud. Yo las saque de las películas, estúpidas películas llenas de idealismo y caballerosidad. Me debería haber criado viendo pornografía barata, del tercer mundo. Así no respetaría el amor, no existiría. Relaciones de una noche y listo, como debería ser. Sin idealismos, sin esperanza, sin nada.

PD: ¿Saben cuál es el colmo de los colmos? Bueno, que te excluyan de la vida de la persona que más amas, sin ni una razón. La verdad es que caballeros, engáñenlas todo lo que puedan, por que en el peor de los casos, van a terminar igual que yo, que nunca he querido dañar a nadie. Así que les deseo lo mejor cagándose al mundo entero.

6.10.07

¿Suerte?

Nunca pensé que tantas cosas podrían pasar en tan corto tiempo. Nunca he pensando, perse, pero en fin. 20 meses han pasado y debo decir que se han pasado volando. Hace 21 no habría imaginado nunca lo ue empezaría tan sólo un mes después. Es que cuando en 35 años de tu maldita y asquerosa vida, mucho no ha pasado, no piensas que muy buenas cosas (o muy malas) te puedan pasar. Nada más ue seguir en esta constante, casi neperiana, llamada vida.
Para empezar este análisis utilizo una pregunta ¿Todo lo que ha pasado me ha gustado? Claramente no, de hecho si pudiera volver en el tiempo, con la posibilidad de no borrar todo lo bueno que me ha pasado en este tiempo claro, lo haría sin pensarlo 2 veces (en realidad no sería necesario llegar a la segunda vez, con una primera vez de pensado sería más que suficiente). Pero eso sería demasiado bueno, demasiado utópico. Pensándolo bien, lo mejor sería no errar desde un principio, pero a veces errar es bueno (así lo siguen repitiendo todos, no sé si será tan cierto), no todo tiene que ser perfecto, te hace madurar. Pero que en algún muy pequeño de mi conciencia piense que errar es bueno no significa que me enorgullezco o siquiera llego a vanagloriarme de estos malos actos. No me siento feliz ni contento con todo lo que me ha pasado, con todas las cosas que he hecho sobre todo y si volviera en el pasado lo más seguro es que mi yo de ese presente, me golpearía por iluso y me escupiría en el suelo por ser mala persona. Es que ese yo del pasado era un tipo decidido, nada lo cambiaba, nada lo modificaba. Era algo así como mi versión de Dr. House, nada parecía afectarlo. Tampoco es que me arrepienta de las cosas que he logrado, me tienen muy contento y lleno de dicha, de hecho creo que voy en camino a alcanzar esa plenitud de la que siempre hablaba ese yo bacanudo del pasado.
Ir por el camino que voy, impensado hace 21 meses, es producto del destino, de una suerte en particular. ¿Pensaba que este sería el camino? Bueno no, como ya había dicho. Pero está bien, lo repito, NO. Estoy viviendo algo completamente fuera de mis expectativas y de mis más desenfrenados planes. Sobre todo de mis planes. La vida, esta constante que tan bien manejaba desde mi fortaleza de la soledad, debo decir que me ha sobrepasado. Por ende, pensándolo matemáticamente, yo debo haber disminuido en algo, para que este sistema, donde la vida es el producto siempre constante y que ahora me sobrepasa, se mantenga en equilibrio. No se cual fue la razón, probablemente es consecuencia de no mantenerme firme en mis creencias, dejar de ser ilusionado al máximo y volverme tan realista como Descartes. Perdí mi idealismo mágico, perdí la fe sempiterna por la gente, etc. Tal vez, muy posiblemente, la vida me sobrepasó por estas cosas.
Pero ¿Qué diantres en la suerte? ¿Se relaciona con el destino?
La verdad es que no lo sé, pero hablando de la suerte, debo decir que tengo una muy mala, en casi todo al menos. Al menos tengo algo de suerte en cosas que me importan mucho, por lo menos hasta ahora. ¿Durara? La verdad es que no lo sé, me gustaría decir al menos que ojala duré, pero ya no conservo esperanza. ¿Un mal destino? En realidad no lo sé, podría decir que tengo uno muy bueno, pero mañana ser la primera persona en el mundo en ser asesinada, aplastada por una roca gigante, atropellada por un tren y comido por un pingüino, todo esto a la vez. ¿Por qué creo tener tanta mala suerte? Porque salta a la vista, es prácticamente la Ley de Salado (Murphy, eres una alpargata). De hecho yo creo que si Murphy me hubiese conocido, se hubiese ganado la lotería, el Kino y encontrado polola, el mismo día. Tal vez lo tengo merecido por perder el idealismo, por actuar de mala forma, de ser mala persona, de haber actuado de forma incorrecta muchas veces. Lo más seguro es que no merezco una buena suerte. Muchas buenas intenciones, pero pocas buenas acciones, han llevado a esta mala suerte (tal vez). No creo ser la peor persona del mundo, pero no estoy siquiera cerca de ser medianamente bueno, por último rescatable como persona. Nunca pensé ni desee esto para mí, en realidad no lo haría para nadie.
Por lo mismo tengo miedo, un temor intenso a esta relación directa entre suerte y acciones. Esto porque tengo miedo de no merecer lo bueno que tengo hasta ahora. Mi yo de hace 21 meses si se lo merecería, de hecho mucho más, el era semibueno al menos. Pero el yo de ahora, el que cometió esos errores en este periodo de 20 meses, lamentablemente no creo que sea merecedor de lo que tiene. Esperemos que esto no sea así y esté equivocado. Pero si no lo estoy y es así la relación, mientras más cosas buenas, más buena suerte y al revés, en realidad la vida estaría siendo injusta, yo no debería tener nada bueno y la verdad esto explicaría mucho de lo que está pasando ahora. Lo que si sería bueno es que mi castigo llegue rápido, para no sentirme todos los días, como esperando ser fusilado.

30.3.07

Déjame consultarlo con la almohada

Se acaba el verano y todo comienza de nuevo. Es decir no todo, sino que otras cosas comienzan por primera vez. Empiezan, para nuevamente ocupar mi tiempo, el tiempo que ocupo para reflexionar, para pensar. Tampoco es que sea un gran pensador o algo por el estilo, mis mayores pensamientos se concentran en que comida rápida es la más rica o que tanto me gusta ver televisión. Pero aún así, necesito ese tiempo para pensar en esas cosas, de las que ya hace tanto tiempo no reflexiono.
Es típico que cuando alguien te comenta o pregunta algo que necesita algo de reflexión, uno le conteste “déjame consultarlo con la almohada”, pero la verdad casi nadie lo hace. Uno cuando entra en contacto con nuestra querida almohada, quiere dormir, quiere descansar, lo máximo que se puede lograr es soltar un pequeño gas, del que algunos como yo, nos sentimos orgullosos. Pero no da el “tiempo” para reflexionar, por lo que el tema en cuestión queda en el pasado, olvidado y guardado bajo diez y siete llaves para toda la eternidad. En realidad decir “deja consultarlo con la almohada” es más bien decir “muere idiota, no quiero” o “te digo que voy a pensarlo, pero me interesa. Pero no quiero quedar mal contigo”.
El otro día estaba en una de mis visitas diarias a mi querido templo llamado baño y comencé a pensar en este dicho de la almohada. No sé porque, pero se me vino a la cabeza. Y la verdad es que es bastante estúpido, pero una mejor idea, aunque suene raro viniendo de mí, saltaba a mi cabeza (“Saltaba”, ya que llevaba pensando en ese tonto dicho por mas de una hora). El maldito dicho no debería ser “deja pensarlo con la almohada”, debería ser “deja pensarlo con el water”. Sería un dicho mucho más acorde a la realidad, un poco soez, pero seria honesto. Y aparte haría que en realidad el tema en cuestión si sea pensado, lo tendríamos presente en nuestro templo del pensar.
No sé como se me vino a la cabeza tal estupidez y el hecho de estar escribiendo esto, cuando en realidad debería estar tomando apuntes, me hace un tarúpido. Pero la cuestión es que últimamente no he podido escribir de seguido, como en tiempos de antaño. No es que antes me sentara frente a mi lap TOP (computador de 200 mhz de procesador) y las palabras fluyeran cuando ponía mis manos sobre el teclado. Pero antes podría haber formulado dos frases que al menos habrían hecho reír a la más tarada de las personas. Ahora no consigo ni siquiera eso.
Para finalizar, ¿Creo haber hecho un aporte a la humanidad? La verdad es que no. Sólo quería escribir 5 palabras seguidas, sin pararme a pensar en otra cosa por 5 segundos.

19.12.06

Regreso

Ha pasado mucho tiempo es cierto. Algunos años, lo recuerdo, creo que fue un soliloquio. La verdad es que en ese tiempo siempre había querido escribir un soliloquio, demonios, siempre había querido escribir, hablar con alguien. Es decir, las cosas de las que escribía no son cosas de las que puedo hablar, sin entrar a ser repetitivo y aburrir hasta al mejor amigo que se pueda tener. Incluso a la abuelita que duerme en la esquina del sillón y uno le habla, como para que tus padres crean que socializas y no eres un anormal. Al menos mis papas se alegraron al saber que no era homosexual, tal vez es un shock enorme que tu hijo no pololee hasta los 35 años, tal vez no sea normal que tu hijo sea tan, pero tan loser que no tenga el don de la palabra como para al menos poder entrar en un dialogo con una fémina. Es que en realidad hay que ser bien loser para llamar al acto de conversar “socializar” y al receptor de este acto, la mujer, llamarla “fémina”. Las cosas de la que escribía no eran algo de que conversar, sin entrar a ser repetitivo. Incluso al punto de aburrir hasta al mejor de los amigos. Siempre pensé que era el odio, más que eso, el aburrimiento y el dolor los que me daban cosas de que hablar. Tal vez mis papas sólo me dieron el molde, la genética sólo me dio el molde y el ambiente lo llenó. Si el relleno fue bueno o no, ya no me corresponde catalogarlo, para mí no fue más que popurrí. Estos últimos meses han sido algo extraños, como de no creerse en realidad. Nunca pensé que yo sería alguien comprometido. No por falta de ganas, sino por falta de alguien por quien comprometerse. Más allá de un simple “sí”, nunca niuna valió la pena. Y si durante el primer periodo de la vida según salado, la mayor parte de las cosas que escribía se basaban en mujeres que no valían la pena, tal vez el sitio o este diario semipersonal tampoco valía la pena. Pero eso hizo que me dieran más ganas de escribir, más ganas de luchar. La verdad es que siempre esto fue como una lucha, casi un libro de autoayuda que me escribía una de mis tantas personalidades. Yo sufría, mis amigos sufrían, tal vez cuantos en el mundo sufrían, tal vez quería llegar a ellos, al menos tener la ilusión de hacerlo, por muy utópico que eso pareciera. No es por bondad, nunca fue por eso. Tal vez si ellos no sufrían de alguna manera yo tampoco iba a hacerlo y así sucesivamente más personas. Pero algo pasó, más que eso, alguien llegó. Y la verdad que desde ahí ya no me siento tan solo. El dolor, ese dolor de pecho y que de vez en cuando me hacía llorar (sí, lloró y mucho. Silvester Stallone y Swarjchjsakjdnsojdnegger también lo hacen), desapareció. Los músculos de mi cara comenzaron a tomar otra forma, una forma más parecida a alegría. Todo cambio muy de repente y debo decir que esto me asustó. Me asustó porque una semana antes estaba llorando y sufriendo, y ahora estaba feliz y bailaba TAP bajo la lluvia. Mi miedo era y de vez en cuando es que tan rápido como llego, puede que se vaya. Yo puedo estar todo lo que esté en mis manos para evitarlo, puedo tener toda la confianza del mundo, pero al final el que se acabe no depende de mí. Y eso es lo que asusta, todo depende de al fe. La confianza que yo le tengo a todo esto y de a cuanto va a durar. Siempre dije que si alguna vez me sentía contento (como me siento hoy), ya nunca más iba a escribir. Habría sido demasiado. Y es bastante tonto ¿Por qué si el dolor me llenaba la creatividad para crear hasta los mundos más inimaginables, porque el completo opuesto no puede hacer lo mismo? La verdad es que puede y mucho, sólo que no de las mismas cosas. Cuando uno gana ciertas cosas, pierde otras tantas, así es la vida, llena de equilibrio. Tal vez simplemente el miedo a estropear todo y que todo esto terminé haga que pueda escribir, ojalá que no en realidad. No puedo vivir en constante miedo, nadie puede.
La vida es injusta, está llena de abuelitas solas, de mamas que pierden a sus pequeños hijos, de niños buenos que pierden a sus papas en un terrible accidente, de pobreza, de hombres con mucho dinero y con mucho poder que pasan a llevar a la gente, pero también está llena de todo lo contrario, de hecho hay muchas más cosas buenas y por eso siempre va a valer la pena vivirla y estar vivo. Bueno y claramente va a valer la pena escribir de ello.

12.7.06

Soliloquio

Aburrimiento/soledad me pongo a pensar, en realidad no. ¿Pienso? En algo mejor, tal vez en un mundo/territorio/país/ciudad o tiempo en que yo pueda ser pleno. ¿Pleno? ¿No seré muy joven para pensar en ello? Aunque si fuese por eso, serían pocas las cosas que uno podría ser por edad, adulto o no. O tal vez pienso en ti/mujer/amor/desilusión/lágrimas/llorar/compañía/tristeza, pero tú, ¿Piensas en mí? Tal vez piensas en otros, en él/ellos/en mí. Y si piensas en mí, ¿debería arriesgarme? De nuevo/otra vez/nuevamente/dolor/llanto/corazón quebrado/no era quien pensaba. Debería arriesgarme, tener valentía/valor/hidalguía, de la que tanto hablo. Pero no me nace y mientras tanto, ella vuelve. ¿Quién? Ella. Preguntando por mí/por él que era el año pasado, para ser más preciso. ¿Entonces quien soy ahora? ¿Rabia? Puede ser, no lo sé. ¿Todavía la quieres? ¿A quien? A ella. La verdad es que le tengo mucho cariño, la quiero como “amiga”. ¿Qué es eso? ¿Existe? No lo sé, me lo han dicho mucho, terminé por convencerme.

¿Estás aproblemado? No, sólo afiebrado y un poco hastiado. ¿De que? Del doble estándar/hipocresía/de la forma en que se vive. Es que llega a todas partes, incluso a lo que más me importa. ¿Vivir? No, enamorarme. ¿Más que vivir? Que sería vivir sin enamorarse, nada. Por lo tanto la respuesta es sí, más que vivir. Entonces deberías aventurarte ¿En que?, más bien, ¿Para qué? No sé, puede que te enamores, que seas feliz, que seas ¿Pleno? Puede que ella piense igual que tú, ¿lo has pensado? Sí, muchas veces antes de dormirme y darme cuenta después que en realidad no he dormido y ya es hora de ir a trabajar. Pero jamás podré llegar a entender como piensa, al igual que nadie podrá hacerlo conmigo. ¿Piensas? Sí, a veces. ¿Qué quieres hacer? No sé, la verdad es que tal vez es la fiebre hablando. Si no, no estaría hablando contigo o solo, la verdad es que puedo estar bastante orate/chiflado/maniático/loco/ ¿Enamorado? Ojalá que sí, ojalá que no.

10.7.06

Matrimonio

Nunca pensé que llegaría este día. Es que después de 15 rechazos en mi adolescencia y vida adulta hasta los 30 (sí, conté los rechazos) no creí que alguna vez diría acepto. Sobre todo a la mujer que perseguí durante todo ese tiempo de rechazos (muchos fueron suyos). De hecho esto me ha hecho cuestionarme si verdaderamente me quiere, es decir la gente cambia, pero yo sigo siendo el mismo, no sólo en fealdad, sino que en el ego gigante y humor negro. ¿Por qué ahora dijo que sí? Tengo una billetera más grande, es cierto, pero si fuese por eso, hay mucha gente con más plata y con mejor pinta que yo. Sobre todo con mejor carácter. Entonces ¿Por qué lo hizo? ¿Acaso ella ahora me “ama? ¿Y por qué antes no? Insisto en que yo no he cambiado y en el fondo ella tampoco. Sigue siendo la misma persona de la que me encariñe perdidamente durante estos 20 años de intentos, 20 años de sufrimientos por el fracaso. Y ella tiene plata, entonces aunque non confiara en sus motivos, confiaría en si inteligencia. Por lo tanto me quiere, al menos eso creo.

La iglesia es linda, primero nos casaremos por la iglesia porque su familia es muy religiosa. Nunca me cayó muy bien su padre, sobre todo desde que lo vi con otra mujer en el Parque Arauco. Su mamá era bastante cálida, sobre todo con el muchacho que les limpiaba la piscina. Eso era algo que todos sabían y que a nadie le importaba. Ni siquiera a la esposa del muchacho que limpiaba las piscinas, mientras le pagaran por acostarse con la señora. Mis padres estaban contentos porque me casaba, sobre todo porque la gente iba a dejar de hablar y especular del porqué de la soltería de su hijo de 40 años.

Llego el día y como todo novio (me imagino), estaba nervioso. Ni siquiera quise llamarla, me daba miedo que se arrepintiera. Esto de la superstición es algo muy tonto, pero ya es una tontera adquirida. Me pongo mis pantalones, previamente arreglados para meterse en los ahora 35 kilos de sobrepeso y luego me voy (claro me pongo el resto de las prendas, pero para resumir no las pongo todas). En el auto nuevamente me pregunto porque se estará casando conmigo. No es por baja autoestima, es por lógica. Si fuese una ultra súper modelo a la que me hubiese declarado una vez y me hubiese dicho que sí, no estaría comentando estas cosas. Pero es ella, la que me rechazo no menos de 2 veces por año, durante 20 años. Es cierto, podría preguntarle, pero dudaría de mis ganas de casarme con ella. Un amigo una vez me dijo “¿La quieres? ¿La amas? Entonces que importa si es recíproco”. Me encantaría ser así de cínico, pero no puedo. Nunca he podido. Soy enfermizamente concienzudo.
Llego a la iglesia, saludo a mis padres como si fuese la última vez. A mis suegros los saludo a lo lejos, ellos ni se inmutan de la rotería. Empieza la ceremonia, se escucha la típica canción de estas ceremonias “ta tan ta tan, ta tan ta tan, ta tan ta tan tan ta tan tan ta tan”. Para variar ella no ha llegado y comienzo a pensar si todas mis dudas fueron ciertas. Pero llega, con su vestido blanco, gloriosa, radiante, elegante, hermosa. Con una sonrisa en su cara, como diciendo “Sé que pensabas que no vendría idiota y pensé en no hacerlo. Pero no quería que tuvieses la razón” (recuerden la música de fondo, ta tan ta tan…).
“Estamos aquí reunidos, para unir en Santo Matrimonio, a Salado con…¿aceptas tú?…a Salado, hasta que la muerte los separe…sí, acepto (¿conforme?, por fin te acepté). Salado, ¿Aceptas tú a…hasta que la muerte los sep…(se escucha un estruendo, la iglesia retumba).
Pensar que si la gente no hubiese quedado estupefacta por lo que recién había hecho, tal vez hubiese sobrevivido. Así hubiese disfrutado del verdadero amor que ella sentía por mí, pero me dejé llevar por mis inseguridades, las que nunca me permitieron ser feliz.